Instituto Cristífero

“Para ser testimonio del Amor del Padre para y desde el mundo”

Pinceladas bíblicas cotidianas

Jueves 21-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Jeremías 17,5-10 / Sal 1,1-2.3.4.6 / Lucas 16,19-31

Todas las palabras de Jesús tienen múltiples detalles que no hay que pasar de largo. Un detalle que he encontrado hoy, es que el rico epulón no habló con Dios, no estaba con Dios; sin embargo, habla con Abraham –el padre de la fe.

El rico epulón no fue condenado por ser rico, ni siquiera porque banqueteaba, sino porque no compartió. Y no compartió porque ni siquiera se detuvo en la necesidad de alguien que tenía a las puertas. Estaba ocupado en sí mismo, en gozar él, y no compartir el gozo con otros.

Hoy nos tenemos que preguntar, voy adquiriendo con los años la cultura del compartir; compartir desde una sonrisa, un saludo, una atención preguntando cómo está. A veces nos tenemos que reunir con un profesional, pero vamos a él como si fuera un robot, y no le preguntamos como persona, no nos detenemos en el otro. Nos ocupamos de nosotros mismos; y al no detenernos en los otros, pasamos también de largo en la presencia de Dios, y esta es nuestra ruina. La ruina de la persona humana es vivir de espalda a Dios, de espalda al prójimo.

Miércoles 20 de marzo

Acercándose el tiempo de su muerte y resurrección, Jesús vive preocupado por fortalecer el contenido de la fe en lo que es Él y por lo tanto en la cumbre de  su vida, lo que llamamos el misterio de su muerte y resurrección . Pero sus discípulos y los que lo seguían en ese momento continuaban estando en otra cosa, en un mesías rey temporal, en un mesías con poder dominador, en un mesías que nos librara del dominio del imperio romano. Y esto que acontecía en torno a Jesús con sus primeros discípulos puede fácilmente acontecer entre nosotros.

Estamos a mitad de cuaresma preparando la Semana Santa, la celebración de la muerte y resurrección de Jesús, de su pascua.  Y la mayoría de nuestros cristianos o de los llamados así cristianos ¿están preocupados por celebrar la Semana Santa para profundizar, vivenciar más  y más el misterio pascual en lo cotidiano de nuestra vida de hombres y  mujeres? ¿nos diferenciamos de los que están esperando la Semana Santa para hacer turismo? ¿o nos contentamos con ir de paso alguno de los ritos mientras hacemos turismo? ¿tenemos preocupación para saber qué significa la pascua para nuestra vida cotidiana? ¿qué significa la muerte y resurrección de Jesús? ¿consideramos el misterio de la cruz como un hecho fundamental, cumbre en nuestra vida? ¿nos preocupamos de vivir la pascua de Jesús a través de la eucaristía? En definitiva ¿nos preocupamos por conocer qué significa la misa para la vida cotidiana y para nuestro destino eterno? ¿O es simplemente un rito religioso que se cumple con cierta presencia en la ceremonia?

Jesús sigue preocupado para que sus discípulos y el mundo entero reconozcan en Él al Salvador del mundo, de cada persona y que Él es, lo que hemos pensado u oído en Navidad, es Dios con nosotros.

Que esta Semana Santa, comenzando por los días de cuaresma que nos quedan, reparemos la indiferencia hacia Jesús que muere en la cruz y es resucitado por el Padre Dios. Jesús es el muerto y hoy es el Viviente para la salvación y alegría eterna de cada uno de nosotros.

Martes 19-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Samuel 7,4-5a.12-14a.16 / Sal 88,2-3.4-5.27.29 / Romanos 4,13.16-18 / Mateo 1,16.18-21.24a

San José es hoy el santo protector de la Iglesia universal. Lo que hizo en la tierra con Jesús, ahora lo vive para el Cuerpo de la Iglesia que es el Cuerpo Místico de Jesús. Es protector de todos los peligros, de todas las incomprensiones, de todas las calumnias; proteger a la Iglesia de la maledicencia en sus miembros.

La vida histórica de san José fue no improvisada pero sí, siempre con una sorpresa de acuerdo al proyecto que él tenía. Él vivía atento al proyecto de Dios, más que al proyecto propio.

Ya estaban comprometidos como esposos con María, pero no iban a vivir juntos en la fecha que de hecho comenzaron a vivir. Según el rito del matrimonio judío, después de las promesas legales, estaba el contraer el matrimonio propiamente dicho de vivir y formar un hogar.

Todo cambio de proyecto es molesto, y comúnmente se protesta por el cambio. Cuando ya estaba instalado en Belén, tiene que huir dejando todo. Cuando llega a Egipto, después de siete años, el proyecto de Dios es que vuelva a Nazaret. Podemos decir que vivió desinstalado.

Como san José aprendamos a vivir de cara a Dios, y no mirándonos a nosotros mismos, fijándonos en nuestro proyecto. Una actitud que nos desinstala y nos hace estar dispuestos, es al despertar decirle al Padre Dios: ¿qué querés de este nuevo día?, ¿qué querés de mí en esta nueva jornada?; yo pienso esto, pero Padre hágase tu voluntad y no la mía”.

San José es patrono muy concreto en nuestro Instituto del voto de obediencia. Invoquemos, imitemos a san José y tendremos la dicha de estar realizando el plan de Dios y no nuestro plan.

Lunes 18-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Daniel 9,4b-10 / Sal 78,8.9.11.13 / Lucas 6,36-38

En la traducción generalizada de las biblias editadas –salvo una- esta expresión de Jesús “sean misericordiosos como el Padre celestial es misericordiosos”, que es una traducción directa del arameo traduce “sean tan buenos como el Padre celestial es bueno con ustedes”.

Una y otra tiene que llegar muy hondo a nuestros corazones. Hemos celebrado un año sobre Dios misericordioso, sobre la misericordia y la implicancia en nuestra vida cotidiana. Pero ha pasado el año y nos tenemos que preguntar: ¿somos más misericordiosos?, ¿nos perdonamos unos a otros?, ¿oramos por los que nos odian?, ¿amamos a quienes nos odian?, ¿oramos por quienes nos persiguen, como hermanos?

La razón de ser que subyace en esta afirmación de Jesús, es que somos hijos de un mismo Padre; somos la familia de Dios misericordioso, bueno con todos, y por lo tanto hermanos entre nosotros. Por el hecho de ser seres humanos, se ha creado ya con esa persona –así nos odie, nos calumnie, nos haga mal- nosotros tenemos que responder con perdón, con misericordia, con bondad fraterna.

Tenemos que tener el aire de familia de Dios; este se conforma, se muestra en nuestras relaciones fraternas con todos. Para vivir este proyecto de ser misericordiosos y buenos como el Padre, no lo podemos realizar si no nos dejamos animar por el Espíritu Santo, vínculo de amor del Padre y del Hijo, que nos es infundido en el bautismo, la confirmación, cuando lo invocamos por intercesión de Jesús. Él nos hace capaz de fraternidad de verdad con todos.

Domingo 17-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 15,5-12.17-18 / Sal 26,1.7-8a.8b-9abc.13-14 / Filipenses 3,17–4,1 / Lucas 9,28b-36

Muy conocida es esta escena que nos trae el evangelio hoy en este domingo de cuaresma del Tabor. Pero comienzo con un detalle: estaban cansados, era tarde, sin embargo hicieron el esfuerzo de orar con Jesús y no se perdieron la transfiguración de Jesús. Si se hubieran dejado llevar del sueño, se hubieran perdido para toda la vida esa escena y de escuchar la voz del Padre Dios.

Esto apliquémoslo. Cuando dejamos la oración porque no tenemos tiempo, cuando dejamos la lectura de la Palabra de Dios porque no tenemos tiempo, cuánta gracia y mociones nos perdemos, cuánta enseñanza nos perdemos, y a veces hasta perdemos al mismo Dios, caemos en la tentación porque no hemos orado cuando debíamos hacerlo. Esto nos hace repensar en que jamás posterguemos la oración porque no tenemos tiempo, dejemos otras cosas, dejemos de escuchar la palabra humana, noticias.

Esta escena no es para hacer un show, es la invitación que nos hace Jesús para orar, porque toda oración cristiana es por Jesús, es con Jesús, es el mediador entre Dios y los hombres. Por eso el Padre Dios en esta escena dice: escuchen a mi Hijo. Escuchando a Jesús vamos conociendo quién es Dios. Tenemos que estar atentos a escuchar a Dios por Jesús. Jesús es el rostro de Dios en nuestra historia humana.

Cuando pronunciamos el nombre de Jesús ya tomamos contacto con Él, y nos infunde el Espíritu que nos hace entender las cosas de Dios; es lo que llamamos lectura orante del evangelio. Cinco minutos diarios de lectura del evangelio resultan más valiosos que todo el tiempo que le damos al whatsapp, a los noticieros, novelas, y preguntarse qué nos dice ese texto. Y Jesús nos va a ir dando mociones del Espíritu. Así nos vamos convirtiendo con una mentalidad de hijos de Dios, vamos adquiriendo el aire de familia de Dios. 

Sábado 16-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Deuteronomio 26,16-19 / Sal 118,1-2.4-5.7-8 / Mateo 5,43-48

La mayoría de los cristianos actuales, no viven y a flor de conciencia, de la maravilla que quiere el Padre Dios que seamos los bautizados. Son pocos los que piensan la realidad de que el ser cristianos es un plus en relación al ser humano como tal. Y un plus de dimensiones infinitas, para hacernos semejantes a Él, el santo, el bondadoso, el amor, el perdón, la misericordia, de la perfección, de la bondad, a tal punto que Jesús ha dicho: sean perfectos como el Padre celestial es perfecto; sean buenos como el Padre celestial es bueno; sean misericordiosos como el Padre celestial es misericordioso. Esto a la razón y a las simples fuerzas humanas, es imposible. De hecho perdonar como Dios perdona, es inalcanzable al ser humano.

Por eso que Jesús muere y resucita para que participemos de la misma vida de Dios, y seamos capaces de participar de la misma bondad, mismo amor, del mismo poder de ser misericordiosos, de ser sus hijos. Y san Juan en su primera carta dice: no solamente nos llamamos, sino que de verdad lo somos. Somos hijos legítimos por participación, no por naturaleza; participamos de la misma vida de Dios.

Entonces podemos amar como Dios ama, podemos perdonar como Dios perdona. Entramos en un camino de perfección humana sin límites, hasta asemejarnos al mismo Dios. Entramos a participar de la vida divina en proceso.

De ahí que no se es cristiano porque se va a misa; se es cristiano porque participando de la misa, nos transformamos en hijos de Dios y hermanos de los demás.

Hay un rito en el ofertorio que tiene el significado de que la vida cristiana es un proceso de transformación en hijos de Dios; en este rito, al vino que va a ser consagrado y que se convertirá en la Sangre de Dios y presencia de Jesús, se le pone una gotita de agua. Esta gota se transforma en vino. Lo mismo sucede con nosotros: no nos transformamos en Dios, pero participamos de la misma naturaleza divina.

Con esto, cómo no vamos a poder ser tan buenos como Dios es bueno, en el sentido de que podemos hacer actos de bondad, amar a quienes nos persigan, a los enemigos.

Cristianos de hoy, fiémonos a lo que estamos llamados, y esta cuaresma que nos ayude a acelerar el proceso de transformación en hijos de Dios y hermanos entre nosotros. 

Viernes 15-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Ezequiel 18,21-28 / Sal 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8 / Mateo 5,20-26

Hoy viernes de cuaresma, día penitencial, está bien que cumplamos con algunos ritos, preceptos de la Iglesia. Pero no olvidemos que ritos y preceptos de la Iglesia, son signos de la verdadera penitencia que agrada al Señor, que es un corazón contrito. Por eso el salmo 129 es un paradigma, es insuperable como oración humana que se eleva a Dios reconociéndolo como Amor y perdón, es decir, es misericordia.

Hay que gritarle al mundo: Dios es Amor, Dios ama todos los hombres. El mundo de hoy es un mundo huérfano; en un mundo sin Dios, el mal no tiene sentido, se convierte en fatalidad contra la cual una sola actitud es posible: la rebelión.

Para el creyente, al contrario, el grito del hombre tiene una respuesta, el mal no es fatal, la muerte no es el último acto, el pecado no es una situación sin salida. Cuando el hombre se encuentra en el fondo del abismo sintiéndose solo, abandonado, es justamente cuando el amor de Jesús viene a rescatarlo. Desde ese fondo, hay una salida por la cruz de quien nos ama, Jesús salvador. Él está allí escuchando nuestro grito, está atento a nuestra súplica.

El único porvenir posible para el hombre no está en un hombre cerrado sobre sí mismo, sino en un hombre abierto sobre la trascendencia de Dios (50 Salmos para todos los días).

Jueves 14-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Ester 14,1.3-5.12-14 / Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8 / Mateo 7,7-12

El tema que presenta hoy Jesús en este fragmento del evangelio de Mateo 7, 7-12, desarrolla, confirma, amplía lo que ya el salmista siglos antes iba anunciando. Esa confianza que tenemos que tener en el Dios verdadero, en el Dios que vino Jesús a manifestar en lenguaje humano quién es Dios para con nosotros.

El salmista decía “me respondiste cada vez que te invoqué, Señor”. Ya esta frase nos tiene que colmar de confianza, de amor confiado en quién es Dios. Jesús que conoce íntimamente a su Padre, no tiene expresión en lenguaje humano.

Recomiendo que volvamos a orar este texto de Mateo 7, 7-12 cuando nos sintamos desconfiados, agobiados, tristes, desconformes; sabemos a quién recurrir. Dios está más atento a cada necesidad que tengamos. Todo el poder de Dios está en nuestras manos de acuerdo a nuestras necesidades reales.

Al cristiano se lo puede definir como el hombre, la mujer, confiada en el cuidado de Dios. Si no experimentamos ese cuidado es porque no recurrimos con fe, que es confianza en Él. No hay ningún parecido a los demás dioses fabricados por los hombres, sino el Dios de Jesucristo, el Dios real.

Oremos este fragmento que va a abrir nuestro corazón a la confianza, y a un estado de alegría, de fiesta de lo que Dios quiere hacer con nosotros. Vivamos en la alegría de familia de Dios por el Padre amoroso que tenemos.

Miércoles 13-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Jonás 3,1-10 / Sal 50,3-4.12-13.18-19 /  Lucas 11,29-32

En este pasaje evangélico de Lucas que nos presenta la liturgia, Jesús nos advierte que no busquemos el milagro, signos extraordinarios para creer en él, sino al contrario, primero busquemos creer y convertirnos a él, muerto y resucitado, y seremos capaces de descubrir los milagros o maravillas que hace Dios día a día.

A propósito de este pasaje, recuerdo que paseando detrás de la Basílica de Lourdes, encontré un monumento muy simple con esta leyenda: “soy judía, vine sin fe a buscar mi curación; no encontré la curación, pero me voy feliz con fe en el Hijo de Dios hecho compatriota mío, Jesús”.

Esto es el milagro de la fe. Los milagros no originan la fe; la fe descubre los milagros. Jesús en todo momento pide fe en Él, confianza sin límites, conversión a Él; y Él sabe qué es lo mejor para nosotros y va a ir haciendo maravillas en nuestra vida a partir de la fe que tengamos en Él, de que nos fiemos de Él como que es la salvación integral de nuestra existencia. Jesús advierte que no perdamos la vida buscando milagros, sino que nos entreguemos con fe en el Hijo del Hombre que ha dado este signo: su muerte y resurrección. De ahí que la carta a los Hebreos tiene una recomendación: el justo, el santo, es aquel que vive de fe en fe con los ojos fijos en Jesús muerto y resucitado. 

Martes 12-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Isaías 55,10-11 / Sal 33,4-5.6-7.16-17.18-19 / Mateo 6,7-15

Después de escuchar una vez más la enseñanza de Jesús de cómo hay que rezar y con qué palabras, no queda otra cosa que exigirme personalmente y pedirle al pueblo de Dios, a la Iglesia entera, que recuperemos la oración que el Señor nos ha indicado a través de esta plegaria que llamamos Padrenuestro.

Es la oración más sublime, y creo que la peor orada. A partir de esta cuaresma tratemos de recuperar orar con las mismas palabras que Jesús se detuvo a enseñar. No cabe más argumentación que el Padrenuestro es Palabra de Dios.

Repensemos qué hemos hecho con esta enseñanza, y hagamos el propósito de recuperarla como Palabra de Dios.

Lunes 11-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Levítico 19,1-2.11-18 / Sal 18,8.9.10.15 / Mateo 25,31-46

¿Cuál es el origen de un tornado, de todas las tempestades, catástrofes cósmicas?; que las leyes físicas se quebraron, se anularon, no hubo equilibrio. Esto pasa con el ser humano que no cumple la ley de la vida.

El eco de la voz del demonio para quebrar la ley de Dios en el paraíso, diciendo que era un engaño de Dios para que el hombre no fuera igual a él. Ese eco llega hasta nuestros tiempos, y caemos en el engaño del demonio cuando quebramos la ley, la ley justa, recta. La ley es para el bien del hombre, de lo contrario en forma personal y social si no se cumplen las leyes, se vive en un caos. Aun cuando hay filósofos que han dicho: prohibido, prohibir. Esto se ha tomado hasta como ley, y es una contradicción, porque ya se está prohibiendo.

Recomiendo que oren con el salmo 18 para apreciar la ley de Dios, que es en definitiva que nos amemos. En el juicio final nos van a juzgar en el amor a Dios y al prójimo en forma muy concreta.

Este pasaje de Mateo 25 tenerlo presente los cristianos de hoy que se contentan en la práctica con la misa dominical. Jesús no pone ninguna práctica religiosa en el examen último a la humanidad; es un amor projimal.

Los cristianos tienen que preocuparse de participar de la eucaristía para tener lucidez y energía espiritual para vivir el amor al prójimo, el compartir con los hermanos bienes y personas, buscando el interés de los demás antes que el propio. Preguntarse sobre el compromiso político, porque si hay hambre, desnudez, muertes por falta de medios, si no se respeta la vida, es porque no hay gobiernos que practiquen la justicia social.

Hay que ponerse a trabajar para que haya justicia social, sabiendo votar y preparando a gente llamada a gobernar con la dimensión social política del evangelio. Si no caemos en la corrupción. Pensemos en el compartir más que en el competir.

Domingo 10-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Deuteronomio 26,4-10 / Sal 90,1-2.10-11.12-13.14-15 / Romanos 10,8-13 /  Lucas 4,1-13

La liturgia en su sabio Magisterio comienza en este primer domingo a presentar a Jesús venciendo las tentaciones, venciendo al demonio. Fue una visión que tuvo Jesús, enviado por su Padre para que rescatara a la humanidad de los lazos del demonio, en la cual había caído desde el primer momento de la historia. Dios en su amor no se deja vencer, y sabemos que envía a su Hijo para que viva en compañía nuestra y que nos enseñe a desatarnos de los lazos del demonio y tentaciones, donde él nos promete su victoria para nosotros por Jesucristo nuestro Señor.

Por eso que no tengamos miedo, pero tomemos las medidas de precaución que hay que tener ante un enemigo como el demonio. Jesús en persona nos está enseñando, más que con palabras con sus actitudes; y la actitud principal que tomó para combatir el demonio y salir victorioso de todas las tentaciones, fue la oración, tiempo, tiempo, tiempo para la oración.

No caigamos en la tentación del demonio de no tener tiempo. Por eso ha llevado a una sociedad de consumo, aun a los hijos de Dios que no tienen tiempo para atender a nuestro Padre, para invocarlo en la tentación. El demonio es tan agudo en su inteligencia, que tienta a Jesús, y a nosotros también entonces, con la misma palabra de Dios, pero tergiversada. Y Jesús lo vence con la misma Palabra de Dios.

Tenemos que darnos tiempo para escuchar a Dios en su Palabra. Tenemos tantos medios para escuchar palabras humanas, y escuchar en esas palabras errores e incitación a realizar el mal en nuestra vida en lugar del bien.

Vivamos refugiados en el Templo de Dios, Templo que es Jesús. Hagamos lo que hagamos, vivamos orando viviendo en el Templo, invoquemos su Nombre con fe con la opción de encontrarnos con él; así toda la vida humana, toda la actividad humana que hagamos la convertimos en oración. La eucaristía, diaria si fuese posible, y la lectura de la Palabra de Dios para encontrarnos más y más con Jesús. La oración es vivir pensando en Dios con amor.

Que esta cuaresma nos conceda la gracia de que nuestra vida personal sea oración, y que nuestra oración no sea un simple rezo, sino la vida vivida en comunión con Jesús. 

Sábado 09-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Isaías 58,9b-14 / Sal 85,1-2.3-4.5-6 / Lucas 5,27-32

En primer término recomiendo orar con frecuencia con el salmo 85. Es un salmo que nos llena de confianza en el amor de Dios para con nosotros.

La lectura del evangelio nos trae nuevamente al tema de la confianza en Dios. Dios nos ama, nos quiere salvar, quiere que estemos en su casa para siempre, no por méritos nuestros sino porque nos ama; si hay un amor gratuito es el de Él. Dios en Jesucristo, por nosotros.

Jesús entregó su vida por amor a su Padre y a nosotros, pero no porque mereciéramos algo, sino precisamente porque estábamos alejados totalmente de Dios. Esta cercanía que tenemos como hijos con Dios Padre, no la hemos merecido; es Dios quien ha pensado en engendrarnos sus hijos.

El tener fe en él, creer que él nos ama, se lo debemos a él como un don, sin ningún esfuerzo nuestro. La tarea nuestra es no vivir satisfechos de nosotros mismos, y vivir confiados. Todos los días tendríamos que repetirnos lo que decía san Pablo de sí: “que tengo yo que no lo haya recibido; soy lo que soy por gracia de Dios”.

El otro aspecto del evangelio que tenemos que tomar como modelo de seguimiento, es la prontitud en seguir a Jesús y dejar todo, confiando en la seguridad del amor de quien llama a seguirlo. Meditemos la entrega total sin retacearla buscando seguridades, antes que fiarnos del Señor.

Las seguridades que por necesidad de nuestras carencias que podemos buscar, buscarlas sí, pero sin perturbarse confiando que Dios va a proveer de todo aquello que necesitamos si ponemos los medios.

En esta cuaresma debemos que examinarnos si vivimos con suficiente confianza e su providencia de Padre amoroso.  

Viernes 08-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Isaías 58,1-9ª / Sal 50,3-4.5-6a.18-19 / Mateo 9,14-15

Vamos a orar y reflexionar sobre el salmo 50, pero no quiero dejar pasar el evangelio, en donde Jesús se manifiesta en su ser que personifica la Alianza. El tema de la Alianza en el AT, pone como imagen el amor esponsalicio. Jesús retoma este tema y personifica en Él el amor esponsalicio con la humanidad. Ya el bautizado tiene relaciones esponsalicias; el consagrado lo profundiza. Ese amor esponsalicio en madurez, es vivir en compañía alegre y gozosa con Jesús.

La eucaristía que iniciamos es en la vida de fe, la cumbre del encuentro esponsalicio con Jesús, por eso que es fuente de gozo interior.

Con el salmo 50 vamos a pedir perdón por olvidarnos del amor que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos tienen a cada uno. Este salmo lo vamos a tomar todos los viernes de cuaresma.

Tenemos que darnos tiempo para centrarnos en la escucha de la Palabra de Dios, como la práctica más importante de cuaresma.

Siguiendo un comentario exegético de los salmos, vamos a tomar el comentario en cuatro partes. Hoy vemos qué significó para Israel el salmo 50: “…El pecador no está abandonado a sus remordimientos, él está ante  Alguien que lo ama. Todo se origina en el amor… Dios va a obrar en favor del penitente para borrar, absolver, purificar, devolver la alegría, renovar…”

Jueves 07-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Deuteronomio 30,15-20 / Sal 1 / Lucas 9,22-25

A toda persona humana la vida, la historia de cada uno, es como una bifurcación de caminos. No bien va creciendo el ser humano, en la medida que va tomando conciencia de opciones de vida, de criterios, se encuentra en una encrucijada de dos caminos.

Uno es la vida natural; el otro es la vida alternativa que nos presenta Jesús. La Palabra de Dios desde el fondo de la historia viene advirtiendo que hay que tomar uno de los caminos. Uno, tomarlo con Dios o el otro, tomarlo en soledad de persona humana. Uno y otro, porque así es la condición humana después del pecado de Adán y Eva, son conflictivos.

Se necesita estar constantemente en una actitud de discernimiento. La vida humana es una constante opción; opción que la razón, nuestros sentimientos, inclinaciones nos presentan, y la otra es la alternativa que nos presenta Jesús en vista a lograr la verdadera felicidad, y nos asegura ya un comienzo de vivir en una vida a plena fiesta, e ir percibiendo una felicidad serena, aun en medio de las peores contradicciones y más agudos conflictos.

Optando por el camino que nos señala Jesús y que llama cruz, con Él que nos ayuda a llevarla, tiene un dejo de felicidad. En cambio si tomamos el camino en soledad de personas queriendo resolver y encarar los problemas con nuestra sola razón, con una pretendida capacidad de encarar todo solo, terminamos en la angustia existencial.

Jesús vino a darle sentido a nuestra vida, darle paz, serenidad, si la vivimos con Él, por Él y en Él. A través de la cuaresma vamos a ir optando sin retaceos, sin debilidades ni mezquindades, el camino de la cruz con Jesús. Se quiera o no se quiera, la vida en la situación actual es crucificante; si se la vive con Jesús se va convirtiendo en gratificante, y en esperanza alegre.

La cuaresma nos tiene que ayudar a ir esclareciendo si estamos tomando el camino de Jesús o si estamos tomando la vida en soledad.  

Miércoles 06-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Joel 2,12-18 / Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17 / 2 Corintios 5,20–6,2 / Mateo 6,1-6.16-18

La síntesis del espíritu y la letra de la cuaresma vivida en clave cristiana, es a la luz de la Palabra de Dios, y esta palabra es conversión. Por eso que en la imposición de las cenizas se nos hace un llamado: conviértete y cree en Jesucristo muerto y resucitado y su evangelio. Convertirnos más y más.

La conversión no es un acto puntual en la vida, tal vez después de un retiro, de un encuentro, un momento de oración. La conversión es todo un proceso que termina con el último instante de nuestra vida. La conversión es una transformación; en un proceso de conversión, el contenido es que nos dejamos transformar por el Padre Dios, por Jesús en el Espíritu Santo, en su proyecto para cada uno de nosotros. La síntesis de lo que Dios quiere de cada uno es que nos dejemos transformar en hijos suyos y hermanos entre nosotros.

Por eso que en cuaresma se habla de penitencia, de arrepentimiento, de sacrificio. El sacrificio que le agrada a Dios es el sacrificio de alabanza, que vivamos la petición del Padre nuestro: santificado sea tu nombre.

La gloria de Dios es que el hombre viva en dignidad de hijo de Dios. Y se busca buscando vivir en dignidad y que también los demás vivan en dignidad. Que vivan en justicia, santidad y amor, en paz. Hay que preguntarse como cristianos ¿en nuestro país se vive la paz social?, ¿los hombres y mujeres viven en dignidad, en alegría y paz? Si somos sinceros, no es así.

En la cuaresma la conversión es buscar el interés de los demás ante que el propio. Entonces tenemos que interesarnos cómo viven los miembros de la comunidad. A Dios no le interesan los ritos cuaresmales; hay que vivir la comunión fraterna, y esta lleva al compartir. La conversión de cuaresma tiene que finalizar en pasar de la competición al compartir bienes y personas.

Martes 05-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 35,1-12 / Sal 49,5-6.7-8.14.23 / Marcos 10,28-31

Hoy tenemos una nueva sorpresa en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Es realmente poner patas arriba el pensamiento del mundo en general, que piensa que la felicidad es el tener, que hay que ahorrar, hay que acumular para tener una vida asegurada.

Y Jesús con sus afirmaciones abre todo este pensamiento, y presenta el camino de la felicidad como un dar, dar y darse a los demás; es buscar lo bueno para el otro ante que para nosotros, y en lugar de acumular Jesús habla de compartir, como lo entendieron las primeras comunidades. Había insistido tanto en entregar todo por el Reino, que se quedaron sin nada para ellos. Y otras comunidades salieron en ayuda de las primeras.

La felicidad que promete Jesús, con una parábola de dar el ciento por uno, es mejor dar que recibir. Todo lo contrario de lo que se piensa, que la felicidad está en recibir. En definitiva viene a pedirnos un corazón despojado de posesiones, del tener.

El evangelio en todas sus enseñanzas en el orden del dar y del tener, es lo que hoy se expresa: el ser sobre el tener, porque por mucho que se tenga, todo pasa. Tenemos que preocuparnos por ser hijos de Dios y hermanos entre nosotros; este es el tesoro que nos vamos a llevar. Toda preocupación, toda nuestra tarea en acumular no la llevamos, sí llevaremos la tarea en vivir el plan de Dios sobre cada uno de nosotros. 

Lunes 04-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 17,20-28 / Sal 31,1-2.5.6.7 / Marcos 10,17-27

En esta escena, que es dramática porque este hombre estaba impulsado por el Espíritu de Dios, corrió a alcanzarlo a Jesús, lo reconoce como el maestro; sin embargo, cuando Jesús le pide para dar un paso más en el camino hacia Dios, incluso para asegurarse su salvación, él rechaza esa invitación a dar ese paso. ¿No tuvo gracias?, por supuesto que sí, Dios no pide imposibles. Precisamente Jesús dice: todo es posible para Dios.

Este hombre no pidió auxilio a Dios para poder responder a la invitación que Dios mismo le hacía; tampoco a Jesús, el maestro. Así como le preguntó qué tengo que hacer para ganar la vida eterna, ante la propuesta de Jesús, era lógico que le pidiera auxilio, como el ciego Bartimeo.

De esta escena se saca una conclusión. Cuando en momentos se nos haga pesada la vocación a la cual estamos llamados, la matrimonial o la de la vida consagrada, hay que orar, pedir humildemente ayuda a Dios que llama. Si llama, está dispuesto a acompañarnos para poder cumplirla. Dios no pide imposibles.

La infidelidad de los llamados por Dios, no es porque Dios pida mucho, porque cuando pide mucho, da mucho también para poder responder; la infidelidad tiene una sola causa: falta de oración, falta de pedido de auxilio, de ayuda a su gracia.

Todos los días hay que pedir por la fidelidad a la gracia de Dios; fidelidad al cumplimiento de la vocación; fidelidad en el cumplimiento de todo lo que hay que hacer para ganar la vida eterna. Porque Dios nos quiere salvar, nos quiere sus hijos en la familia eterna del cielo, y nos da su gracia, su fuerza.

Para ser fiel hay que orar pidiendo la fidelidad, y Dios que es fiel, nos dará la gracia que necesitemos. Así vivamos confiados, no en nosotros, sino en Dios. Quien pide el auxilio de Dios, la misericordia de Dios lo rodea. 

Viernes 01-03-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 6,5-7 / Sal 118,12.16.18.27.34.35 / Marcos 10,1-12

Nos vamos a quedar en un comentario sobre el salmo 118. Nos enseña orando el salmista, que la Ley de Dios es fruto del amor de Dios, no es la de un juez. Esta mentalidad de que la ley, o que detrás de la ley hay un juicio, es una mentalidad pagana, influencia del imperio romano que estableció un código de leyes pero de una mentalidad de dominio, de orden jurídico simplemente.

Les recomiendo que vuelvan a orar con este salmo 118, tomando algunas estrofas. Dios que nos ama y nosotros que estamos llamados a vivir amando, analicen las estrofas y verán cuantas veces está la expresión amor. A tal punto que comentaristas seglares como Paul Claudel, lo comenta como una muestra del amor de Dios para con los hombres, que sin la ley, sin los mandamientos, no sabían vivir, estarían como solitarios en el desierto de la vida.

Jesús vivió pendiente de las ordenes de su Padre, que no son ordenes jurídicas sino expresiones de cariño, de cuidado; es una orden, pero que nace del corazón de un Padre lleno de ternura. Esta es la Ley de Dios. Los mandamientos no oprimen, no dominan, sino que orientan por dónde hay que desarrollar la vida y lograrse como seres humanos.

La obediencia y el amor se besan. No hay amor sin obediencia, no hay obediencia sin amor en la vida y en las enseñanzas de Jesús.

Para quienes tienen los comentarios a los salmos, entre ellos los miembros del Instituto Cristífero, les aconsejo en esta cuaresma, volver a este salmo. 

Jueves 28-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 5,1-10 / Sal 1 / Marcos 9,41-50

El salmo de hoy es la invitación a poner nuestra confianza en Dios, y no confianza en nuestras elucubraciones, proyectos cuidadosamente preparados, con habilidad para tomar estrategias ante dificultades, sin poner de nuestra parte lo que fuere necesario para encarar los problemas, obstáculos. En definitiva es Dios como buen Padre, quien va a cuidarnos mejor que todas nuestras estrategias.

Otro aspecto que señala el evangelio es el de la solidaridad; pero Jesús advierte que se va a tener en cuenta hasta un vaso de agua que se dé. Hay que tener en cuenta la intención; Jesús dice que se tendrá en cuenta, siempre y cuando se haga en su nombre, en nombre de Dios y no por otros motivos, como puede ser el querer ser reconocidos por los hombres.

Otro aspecto de la vida social que Jesús reclama, es el escándalo sobre todo a los niños. ¿Piensan nuestras familias, aún muy cristianas, en el cuidado de niños y adolescentes sobre lo que leen y escuchan por los medios de comunicación? Hoy los niños están al alcance de cualquier espectáculo, de todo tipo de noticias. Es tal la publicidad deshonesta, que no alcanza el cuidado de los padres. Ha llegado el momento de que los padres se reúnan en defensa de sus hijos sobre este tema, y que lleguen a los responsables de los medios de comunicación con exigencias que ofrezcan programas que sean formadores y no que maleduquen a todo nivel.

El tema de los medios de comunicación que invaden el hogar, es el tema urgente y principal que deben encarar los padres de familia.

Miércoles 27-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 4,12-22 / Sal 118, 165. 168. 171. 172. 174. 175 / Marcos 9,38-40

Un breve comentario sobre el tema de la sabiduría. En una sociedad de consumo de cosas, muchas de ellas banales, inconsistentes pero vistosas y entretenidas para el placer, el pueblo de Dios, las comunidades cristianas, las comunidades de consagrados ¿buscan la sabiduría? Es un tema a tener en cuenta en la vida cristiana. Les recomiendo recapacitar sobre este tema.

En la biblia se le da una importancia fundamental, en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Hay un testimonio del rey Salomón que cuando joven, Dios le preguntó qué quería, y él no pidió riquezas materiales sino la sabiduría como algo supremo.

¿Se hace catequesis desde la iniciación sobre qué es y para qué es la sabiduría? La Palabra de Dios invita a buscarla ardientemente. San Pablo en carta a los Corintios, llama a Jesús la sabiduría de Dios.

El evangelio de hoy es uno de los fundamentos para tener en cuenta la pastoral ecuménica. No importa de dónde viene, si es verdad, si es amor, se acepta. Nosotros no estamos llamados en el anuncio del evangelio a competir, sino a hacer comunión. Si hay otras denominaciones, iglesias que anuncian a Jesucristo, no hay que rechazarlas, sino hacer comunión en la verdad y en el amor, en la fraternidad. Jesús muere y resucita para que seamos capaces de vivir la comunión, la unidad entre nosotros, más allá incluso hasta de religiones. Tanto más otras opciones; ninguna opción es valedera, es humana y humanizadora si nos divide.  

Martes 26-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 2,1-11 / Sal 36,3-4.18-19.27-28.39-40 / Marcos 9,30-37

Jesús es un eximio maestro educador. Es el título que asumió. Cuando le decían señor u otros títulos, los dejaba caer; sin embargo cuando le dijeron maestro, él contesta que lo es. Fue enviado para educarnos como hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Jesús es el educador de la familia de Dios.

El Padre Dios nos ama tanto que constantemente está atento a cada uno de nosotros, nos cuida como el mejor de los padres. Quiere que la humanidad viva como familia suya, por eso envía a su Hijo Jesús para que viva como modelo de ser humano.

Jesús está atento a ver qué conversan, qué dicen entre sí, que escuchan. En el pasaje de hoy les enseñaba su muerte y resurrección. Pero los discípulos todavía estaban en otra cosa, en lo suyo, en la pequeñez, en algo muy bajo como quién sería el mayor. Jesús como buen educador no deja pasar el error, o el maltrato, o la equivocación, y se involucra en la preocupación de ellos para hacerles ver que están llamados a algo insuperable, a ser perfectos hijos viviendo la fraternidad. Es exigente con bondad, severo con mansedumbre, interesado en que no queden en la mediocridad, que la superen y pasen a ser hasta heroicos.

Para esto enseña con paradojas; el que quiera ser grande, debe hacerse pequeño; el que quiera subir a lo alto, debe bajar; y trae un niño sencillo y transparente en medio de ellos para enseñar la humildad. Dios a través de Jesús nos enseña la humildad. La humildad es el fundamento de todas las demás virtudes, aun de las virtudes infusas. No se puede vivir la fe, la esperanza, el amor si no se es humilde. El primer paso para ser cristiano seguidor de Jesús, hijo de Dios y hermano de todos, es ser humildes.

            Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.  

Lunes 25-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Eclesiástico 1,1-10 / Sal 92,1ab.1c-2.5 / Marcos 9,14-29

La escena de hoy es un milagro de Jesús; él los realiza como signo de que ya ha llegado el reinado de Dios. Cada milagro destaca un aspecto en la fe. La fe en Jesús, en su poder divino, no es un enunciado, sino que es la aceptación de la persona de Jesús, y la confianza en él que hace posible todo lo necesario.

Este milagro que no lo podían realizar los apóstoles, llega Jesús, se acerca al muchacho dominado por el demonio, y le pregunta al padre qué quiere. El padre muy sincero le dice si puede hacer algo por su hijo. Jesús captó el “si puedes”, es decir, captó una falta de fe, entonces le responde: para el que cree todo es posible. Y el padre le pide que lo ayude a creer. Jesús viendo esa actitud de apertura a creer, realiza el milagro.

en el hoy de la historia, todo el contexto de este milagro, es preguntarnos ¿cuidamos nuestra fe? Tenemos fe infusa desde el bautismo, pero ¿cuidamos de que crezca, que pueda iluminarnos para encarar la vida con los criterios y actitudes de Jesús? La fe no es el recitado de una fórmula, del Credo; hay que recitarlo cada día con mayor fe.

Que no pase un día sin hacer un acto de fe, como oración; les aconsejo la oración del ciego Bartimeo: “creo Señor, pero aumenta mi fe”. No basta pedir la fe, sino que hay que tratar con Jesús, conversar, invocarlo, porque Jesús es el iniciador y el perfeccionador de la fe.

Domingo 24-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: 1 Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23 / Sal 102,1-2.3-4.8.10.12-13 / 1 Corintios 15,45-49 / Lucas 6,27-38

Jesús vino a recuperar el proyecto de Dios, con mayor claridad y mayor energía. El género humano es la familia de Dios, y el demonio arruinó este proyecto. Un hermano mata a su hermano. Dios sale desde el fondo de la historia, a manifestar su proyecto y a reprocharle a Caín, por qué había violado esa fraternidad con un crimen. No le pregunta qué ha hecho con Abel, porque se quedaría en el reproche de una violación a la dignidad humana, como es la ética general de la razón.

El Padre Dios se manifiesta como Padre, y sale en defensa de uno de sus hijos. Jesús que escucha a su Padre, en el pasaje de hoy quiere recuperar el amor fraterno como signo de que se vive el amor filial, que todos somos hijos y hermanos, y no cabe una situación de enemistad, de enojo, de odio, de rencor,  entre hijos de un mismo Padre. Somos creados a imagen y semejanza de Dios que es amor. Jesús vive esta realidad cuando lo están clavando en una cruz y expresa: perdónalos porque no saben lo que hacen.

El tema de la fraternidad no es simplemente un consejo; la razón de ser es porque estamos creados para eso. Cuando no somos hermanos estamos violando la creación. No es cuestión de afecto, sino de opción. Si queremos ser realmente personas que viven para lo que han sido creadas, tenemos que amar a los demás, relacionarnos en fraternidad.

Si hay un pecado que nos toca a todos es la guerra; como el salmo 102 tenemos que pedir, no solamente perdón por las faltas de fraternidad, sino también por la injusticia social, y ver qué podemos hacer para reparar ese pecado. Una manera de poner justicia, es enseñar la Doctrina Social de la Iglesia que es parte integrante de la fe cristiana. El pecado de la injusticia social está en la línea de Caín, porque la injusticia social mata.

Sábado 23-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hebreos 11,1-7 / Sal 144,2-3.4-5.10-11 / Marcos 9,2-13

Las escenas del evangelio son como un diamante que uno los admira desde sus diversas facetas. Hoy nos detendremos en un aspecto de esta escena muy conocida y rica de la transfiguración de Jesús.

Más allá de las enseñanzas con palabras, Jesús se transfiguró para reafirmar la fe en Él. La aparición, la manifestación de Dios Padre hablando que escuchemos a su Hijo, destaca también la presencia salvadora de Jesús. La fe cristiana no es una simple enseñanza aceptada. El objetivo primordial del evangelio es la presencia de Jesús muerto y resucitado, como contenido de la fe. Aceptar en nuestra vida a Jesús que murió y resucitó.

Nosotros no somos como los seguidores de Buda, de Mahoma. Nosotros tenemos fe en un viviente, la persona de Jesús que murió y resucitó; Buda, Mahoma, han enseñado pero han fallecido y no han resucitado. Luego en segunda instancia aceptamos su enseñanza por lo que Él es.  

No basta tener conocimiento del evangelio, hay que tratar con Jesús de tú a tú, con la realidad del resucitado. Este es el valor salvador de la fe cristiana

Jueves 21-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 9,1-13 / Sal 101,16-18.19-21.29.22-23 / Marcos 8,27-33

El conocimiento de Jesús, quién es Jesús, es para todo hombre y mujer de este mundo. El conocimiento esencial, fundamental. Quien no conoce a Jesús, es una persona vacía, frustrada en definitiva, y no es feliz, con la felicidad real. Es por eso que Jesús se preocupó tanto por saber si iban conociéndolo. Él no era un profeta más; no era un milagrero, hacía milagros; no era un curandero, sanaba. Pero iba enseñando. Jesús es para cada hombre el camino de vida, de la verdad, de la felicidad eterna, y ya en esta vida, es una vida en compañía de Jesús que vale la pena vivir.

Este conocimiento de Jesús, en un momento de la historia pasada cristiana, se ha como detenido para un momento de la vida. En el catecismo el niño escucha quien es Jesús; ese conocimiento no le sirve al adolescente, al joven, al hombre maduro. Por eso tenemos tantos bautizados que prácticamente ignoran para qué existió Jesús, para que murió y resucitó, para su vida diaria; y así tenemos familias que se llaman cristianas pero que de Jesús tienen solo un recuerdo, y una veneración, tienen un crucifijo pero como adorno. Pero Jesús el viviente, no incide para nada en la vida cotidiana, menos en la vida profesional y de ciudadanos.

¿Qué falta a la Iglesia de hoy?, que vuelva con el entusiasmo, energía, perseverancia y claridad de los primeros siglos, a anunciar a Jesús. Así la vida cambia, porque Jesús vino a transformarla. Una vida fraterna en la que nadie se sienta solo, nadie sufra carencias. Para esto dejó la Iglesia, para anunciar a Jesús muerto y resucitado, el salvador. Sin él somos condenados a la muerte eterna.

El evangelio es para la vida. Recuperemos la lectura del evangelio en familia; al menos cinco minutos diarios reguemos nuestra vida con la Palabra de Dios, en vista a ir adquiriendo los criterios y opciones de Jesús.

Miércoles 20-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 8,6-13.20-22 / Sal 115,12-13.14-15.18-19 / Marcos 8,22-26

Hoy nos encontramos con una curación que hace Jesús un tanto extraña. Llama aparte al ciego, y en lugar de pedirle fe como al ciego Bartimeo, e hizo un gesto de ponerle saliva en sus ojos. Y no fue una curación inmediata, sino progresiva, poniendo por segunda sus manos en los ojos del ciego.

Jesús muestra que Él es la salvación, Él es la salud a quien padece una enfermedad. La luz en los ojos del ciego en forma progresiva, en un proceso. Es toda una catequesis sobre la fe. La carta a los Hebreos afirma que Jesús es el iniciador de la fe, y el que lleva la fe a su plenitud en un proceso.

Tengamos en cuenta que el trato con Jesús, el encuentro con Él, es el inicio de la fe. No hay fe allí donde no se anuncia la persona de Jesús. Por eso que en muchas partes se ha perdido la fe, y hasta en la Iglesia, porque se dejó de anunciar a Jesús, convirtiendo la religión en prácticas o en simplemente una ética, y no en un encuentro personal con Jesús. Y ese solo encuentro no basta; así nos encontramos que ya en la adolescencia se pierde la fe; y encontramos cristianos hasta la primera comunión. Pero esas prácticas sin un crecimiento de fe, son vacías de contenido, de acuerdo a lo que proyectó Jesús.

Jesús instaura una religión que es una vida que acompaña, anima, conduce, orienta la vida natural, todas las edades del hombre. A medida que se va creciendo en edad, también se debe crecer en el encuentro con Jesús y por lo tanto ir perfeccionando la fe cristiana hasta encontrarnos definitivamente con Él.

Por eso es de capital importancia que en las comunidades parroquiales no se reduzca la catequesis a la primera comunión, sino en toda comunidad parroquial si quiere crecer en la fe, debe haber catequesis según las edades de sus integrantes.

Martes 19-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 6,5-8;7,1-5.10 / Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10 / Marcos 8,14-21

Hoy se nos presenta a Jesús formando los criterios de sus discípulos. Esta escena se repite con frecuencia en la vida de Jesús. Jesús formador no desde una cátedra, sino como forma un padre, un hermano mayor. La vida de relación de Jesús es la cátedra del Padre Dios a su familia, la Iglesia, su pueblo.

Jesús entiende que no es entrometerse en el pensamiento de los hombres; esto hay que tenerlo en cuenta en el hoy, que en aquello de respetar la persona humana, no se la corrige. Y así tenemos una sociedad sin una ética, sin una moral, cada uno hace lo que quiere, lo que le gusta. Hoy los medios de comunicación son los formadores de opinión, de opciones. Por eso que hoy, tanto a nivel de formadores de consagrados como formadores en general de la ciudadanía, tienen que preocuparse por lo que se escucha, para rectificar, para corregir. La corrección fraterna es un deber de amor, es un acto de caridad que debemos hacer. Dice san Pablo: enséñense entre ustedes. No descuidemos esto.

Se escucha decir que la sociedad está loca, pero hay que buscar la causa, quién la enloquece con los criterios de Jesús y el Magisterio de la Iglesia.

Jesús es el de ayer, hoy y siempre, y sigue enseñando con mociones del Espíritu y el Magisterio de su Iglesia. 

Lunes 18-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 4,1-15.25 / Sal 49,1.8.16bc-17.20-21 / Marcos 8,11-13

La primera lectura que la conocemos desde pequeños, el relato de la relación de Caín y Abel, cuando grandes la olvidamos en la práctica cuando no nos preocupamos cuando hay hambre en miles de hermanos nuestros, necesidades básicas insatisfechas. En la práctica tomamos la actitud de Caín: “es cosa de ellos, es cosa del gobierno, o son haraganes”.

En el fondo es el interés personal en el proyecto de Dios y que Jesús insiste en él, y es que todos seamos hermanos; el proyecto de Dios es la fraternidad universal, por eso la preocupación de todos y cada uno.

A la luz del evangelio de hoy el tema es la incredulidad de gente religiosa la gente hasta con cierta instrucción religiosa; más aún, se puede tener hasta ciencia teológica, pero eso no basta para encontrarse con Jesús salvador.

Para responder al proyecto de Dios lo que importa es creer en él. Y la prueba, el signo de que creemos en él, es la relación fraterna entre nosotros, hasta el punto de la afirmación de san Juan: “aquel que dice ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso”.

Lo que necesita la Iglesia de hoy es reflotar el amor fraterno como signo hasta para los no creyentes. Que se pueda decir que sus miembros se quieren, que viven una vida de familia de Dios. La voz de orden hoy de la Iglesia es recordar lo que dijo Jesús: “entre ustedes no hay unos más que otros, no hay jefes; el único poder que tienen es amarse como hermanos”. 

Domingo 17-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Jeremías 17,5-8 / Sal 1,1-2.3.4.6 / 1 Corintios 15,12.16-20 / Lucas 6,17.20-26

La interpretación de los pasajes evangélicos para interpretarlos de acuerdo al pensamiento real de Jesús, no los tenemos que sacar del contexto de todo el evangelio en general.

Este pasaje de hoy llamado de las bienaventuranzas o de la felicidad, es central porque da como la constitución del reinado de Dios. ¿Quién no quiere ser feliz? Lamentablemente se han inventado muchos caminos para ser feliz, y el pensamiento del mundo en general es que la felicidad se va a encontrar en la medida que se pueda adquirir dinero para vivir con comodidad, con placer; para otros la felicidad está en la violencia para ser triunfadores a través de guerras y muerte.

¿Quién es feliz? Aquel que pone su esperanza, su confianza en Dios, como lo expresa el salmo 1. A la felicidad real, a pesar de todas las circunstancias, la encuentra aquella persona que camina de cara a Dios. Todo lo que realiza, todo lo que encara en la vida es para encontrarse con Dios; y Dios que es amor, lo envuelve e impregna de felicidad.

Esta es la realidad, por eso Jesús habla de pobres, de despojo, de entrega, de compartir los bienes. No se trata solo de la pobreza material.

La santísima Virgen en el Magníficat: Dios rechaza a los soberbios, a los orgullosos. Dios está dispuesto a llenar todo vacío que se hace colmándolo con su amor.

Jesús dejó una sentencia para encontrar el camino de la felicidad cuando expresó: busquen el reinado de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura.

Sábado 16-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 3,9-24 / Sal 89,2.3-4.5-6.12-13 / Marcos 8,1-10

La Palabra de Dios en el evangelio de hoy nos presenta a Jesús frente a una muchedumbre con hambre. ¿Y cuál ha sido la reacción de Jesús?, de ocuparse por el hambre físico de esa muchedumbre que lo seguía, enseñándoles valores espirituales. Pero Jesús no es un espiritualista; enseña toda una espiritualidad y atiende el bien integral del hombre, en su unidad biopsíquica espiritual.

Si Jesús está preocupado por el hambre de la muchedumbre de su tiempo, en nuestro tiempo hay resonancia universal. Y en la figura de nuestro Papa que ya es tan criticado por su preocupación temporal, pero no es temporalista; es el eco del evangelio frente al hambre del mundo.

Nosotros como Iglesia, el hambre de nuestra Iglesia que es el escándalo argentino porque es un país rico, ¿dónde está la riqueza?, en unos pocos. Hay una mala distribución porque no hay una política humana y humanizadora. ¿Nos quedaremos con lamentos?, no, y tampoco con ayudas. La ayuda que podemos dar en un compartir de los bienes propios es muy limitada; hay que hacerla, pero no basta. Hay que ir a la raíz del mal, y la raíz es que no tenemos una ciudadanía formada en una cultura política humana y humanizadora.   

Si pensamos en el compromiso bautismal, uno de los compromisos es el social político con valores humanos y humanizadores, respondiendo a un seguimiento de Jesús que ha dicho: denles ustedes de comer.

El milagro de hoy del evangelio es un signo del reinado de Dios, que los cristianos de hoy debemos vivirlo en nuestro país.

Las comunidades cristianas tienen que ponerse a formar la ciudadanía, a tal punto que surjan gobernantes con esta cultura humana y humanizante, y no la cultura de la acumulación, sino la de la participación.

Dentro de poco los que quieran ir adquiriendo esta cultura que llegue a lo más profundo de la política de nuestro país, podrán ir formándose a través de las redes sociales. 

Viernes 15-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 3,1-8 / Sal 31,1-2.5.6.7 / Marcos 7,31 37

Lo que hace Jesús no lo hace como un mago, ni tampoco como un curandero. Sana para dar signos de que ya había comenzado la presencia del reinado de Dios sobre cada uno. Y Dios quiere restablecer lo que arruinó el pecado original por haber escuchado, haber pretendido dialogar Eva con el demonio.

Jesús al curar al sordomudo es un signo de que estamos hechos para escuchar y hablar, porque estamos hechos a imagen y semejanza de Dios; y una de las características de Dios vivo y verdadero, es el diálogo eterno de tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nosotros estamos hechos no para hablar solamente, ni tampoco escuchar simplemente, sino para hablar entre nosotros y escucharnos, y escuchar y hablar con Dios. Diálogo supone escucha y palabra. Primero la escucha y luego a través de lo escuchado, se dice la palabra. Con Dios lo primero es escucharlo –oración de escucha. Dios nos habla y tenemos que guardar silencio, silencio de escucha; también entre los seres humanos.

El único que impone su palabra es el demonio, porque quiere engañar, es el padre de la mentira; el demonio no busca la verdad, impone su parecer, su interés. Por eso que al demonio no hay que escucharlo.

Tengamos en cuenta de ser hombres y mujeres dialogables. Que nuestra actitud sea da la escucha y a través de lo que se escucha, dar nuestra opinión con libertad para enriquecernos mutuamente.

Para dialogar con Dios tenemos que aprender su lenguaje; su palabra no tiene sonido, por eso que se percibe en el silencio; su palabra es moción del Espíritu; su lenguaje es el silencio. Pidamos a Dios saberlo escuchar a través de sus mociones y signos.

Jueves 14-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Gn 2, 18-25 / Sal 127, 1-5 / Mc 7, 24-30

La crisis social que estamos padeciendo en la Argentina no podemos pasar por alto esta lectura de la creación. En este pasaje de hoy claramente Dios quiere que cada uno de los seres humanos sean dueños, pongan nombre a las cosas. Ese poner nombre significa que es dueño. Y en la Argentina de hoy hay muchos que no tienen lo indispensable para vivir; y no es que falte, sino que sobra incluso para dar a otros países.

Las comunidades cristianas no pueden quedarse tranquilas por participar a actos religiosos; tienen que prepararse para enseñar a sus miembros el compartir los bienes, enseñar a la ciudadanía en general que no puede pasar indiferente ante tanta injusticia social. Prepararse para que haya gobiernos que administren con justicia social, de tal manera que ningún habitante padezca de necesidades básicas.

El evangelio insiste en la actitud de Jesús; que Jesús se encuentra en quien tiene fe en él. La fe en Jesucristo que es confiar en Él, amarlo a Él, y conocerlo. Jesús sana a quien en su proyecto no estaba el sanar ni enseñar –a la sirofenicia y su hija- porque creyó en Él.

Jesús hoy resucitado no lo vamos a encontrar por mucho que recemos, por muchas misas a las que asistamos, por muchos rosarios que recemos, si no tenemos fe en Él como persona divina que se hizo Hombre. Es el Hombre-Dios que enseña el camino de la vida, de la vida eterna, que fortalece, que sana, santifica y salva, es el Absoluto. Si Jesús no existiera no tendría ningún sentido la existencia humana, y la Iglesia sería una religión vana.

Los actos religiosos que no finalizan en un encuentro personal con Jesús, están vacíos de sentido.

Hoy celebramos a san Metodio y san Cirilo, quienes sembraron la semilla de la vida cristiana en toda Europa, que logró ser un continente fuente de fe para los demás continentes.

Tenemos que repensar la vida personal y comunitaria, si anunciamos a Jesucristo o simplemente practicamos algunos ritos. La Iglesia de Jesucristo existe para anunciar a Jesucristo Salvador.

Miércoles 13-02-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 2,4b-9.15-17 / Sal 103,1-2a.27-28.29be-30 / Marcos 7,14-23

Una vez más Jesús se presenta original, no como las demás relig