Instituto Cristífero

“Para ser testimonio del Amor del Padre para y desde el mundo”

Pinceladas bíblicas cotidianas

Miércoles 17 de julio

El primer versículo que hemos escuchado de este fragmento del evangelio de Jesús es un reflejo de la ternura de Jesús para con su Padre y para con nosotros. Cómo se alegra el Padre Dios de que se manifieste a los sencillos, a los que están con esa disposición de escuchar a Dios . Por más sabio que fuese el hombre, para escuchar a Dios tiene que estar dispuesto , no ser engreído . Por eso es que Jesús termina este fragmento con una sentencia : solamente Dios puede enseñar quién es Dios y por eso envió a su propio Hijo, no para hablar de Dios desde lejos, sino para hablar con toda claridad y sencillez. Sólo Dios puede hablar en forma exacta de Dios.

En el Antiguo Testamento se vislumbraba que Dios es tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Y tuvo que venir el mismo Dios y en los labios de Jesús se fue manifestando que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Dios que se revela por Jesús, envía como lo prometió , al Espíritu Santo que nos hiciera capaces de aceptar la fe, el misterio de Dios. De ahí que Jesús es el iniciador de la fe y el que lleva a plenitud la fe.  Por eso es que no tenemos que olvidar la oración del cieguito Bartimeo : “Creo Señor pero aumenta mi fe”. La fe es un don, un regalo que nos hace Dios. Cuidar la fe es escuchar a Jesús que nos está enseñando. Toda palabra que viene de Jesús tiene que ser recibida con fe.

¿Quién se logra como santo? El que de fe en fe vive con los ojos fijos en Jesús, aceptando su Palabra y haciéndola vida en nosotros.

Martes 16 de julio de 2019

Este fragmento , para comprenderlo, lo tenemos que poner en el pensamiento de Jesús. Jesús vivía su vida histórica con los ojos fijos  en su Padre Celestial y todo lo que realizaba era en vista a la realización del Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos no está acá, pero desde acá Jesús y nosotros con Él vamos construyendo el Reino. Jesús vivía del fin de la historia y del principio de la Vida Nueva.

En términos teológicos obraba con un horizonte escatológico. No negó en ningún momento la maternidad de María pero destacó que la misma maternidad histórica tiene la plenitud hasta del  gozo de María como madre y Él como Hijo del Padre Dios. Es decir , ya está viviendo  lo que anticipó que la plenitud de su misma humanidad se iba a realizar cuando resucitara.

Debemos vivir teniendo en cuenta la realidad de lo que nos espera y proyectando nuestra vida actual en vista a lo que nos espera.

Pablo decía:  "No tenemos ciudad permanente". Vivimos el más acá como una especie  de previa del gozo eterno, transformando nuestra historia en una vida nueva.  Los lazos de la carne, vividos desde la Fe  en Jesús Resucitado  se van elevando, santificando.

Vamos sembrando la gloria eterna cuya plenitud gozaremos cuando dejemos esta vida para vivir en la otra. Pero no en forma alienante. El más allá se construye en el instante de lo temporal, en el más acá. Al cristiano que vive de Fe en Jesús , muerto y resucitado, el instante histórico temporal, le va dando valor de eternidad. Entonces no se teme a la muerte. Los antiguos monjes se saludaban diciendo: "Hermanos, moriremos pero viviremos felices eternamente"

Lunes 15-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Éxodo 1,8-14.22 / Sal 123,1-3.4-6.7-8 / Mateo 10,34–11,1

El evangelio de hoy tiene expresiones semitas, no occidentales, entonces nos chocan. El lenguaje semita usa mucho las antinomias para destacar qué es lo principal. Como en el evangelio de hoy, no es que no amemos a nuestros padres y entre nosotros.

El único absoluto es Dios; entonces amando a nuestra familia, puede llegar un momento que para seguir el proyecto de Dios hay que postergar la familia. Si preferimos a nuestra familia postergando a Dios, idolatramos el amor familiar.

Aquel que no esté dispuesto a hacer opciones en su vida según una jerarquía de valores, vive a tontas y locas. ¿Quién es la persona madura?, aquella que sabe elegir, y al elegir está rechazando, está optando.

Jesús pide vivir con opciones; y la opción del discípulo es tomar la cruz. ¿Y qué significa esto, tomar el sufrimiento por el sufrimiento? No, sino encarar la vida con los valores que Él enseñó; quien encara la vida con el evangelio, es todo un estilo distinto

Domingo 14-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Deuteronomio (30,10-14 / Salmo  68,14.17.30-31.33-34.36ab.37 / Colosenses 1,15-20 / Lucas 10,25-37

Esta parábola llamada del buen samaritano es muy conocida. Estoy seguro que todos los cristianos que hoy la escuchan en las misas, dicen qué desalmados el sacerdote, el levita, que pasaron de largo, y se contentan con decir qué bueno el samaritano.

Pero la Palabra de Dios, como la escuchábamos en la primera lectura, está muy cercana, está en nuestro corazón, no solamente en nuestros oídos y labios, para encontrar el proyecto de Dios para cada uno y como pueblo.

Tenemos una responsabilidad en lo que está pasando en nuestra Patria. La mayoría de los que van a escuchar misa este domingo, luego tienen un plato de comida. Pero las comunidades de nuestro país ¿piensan que hay millones de hermanos nuestros que no tienen lo suficiente, lo indispensable para vivir en dignidad? Y no basta con ayudas generosas en algún momento dado, vaciando nuestros armarios, cuentas bancarias, pero no cubrimos las necesidades básicas.

Tenemos que ayudar en todas nuestras posibilidades, pero no basta; tenemos que ir a la causa por qué hemos llegado a esta situación. Esto no es hacer política partidaria, pero si es compromiso político, compromiso bautismal. Lean la biblia y verán que Dios clama para que el hombre sea feliz, próspero. No todo lo nuestro es nuestro; hay que compartir.

Esta es la deuda interna de las comunidades cristianas de la Argentina: no cumplen el evangelio en la dimensión social política educando ya a los jóvenes que serán los dirigentes del mañana. Falta creer que la Doctrina Social del Magisterio de la Iglesia, el evangelio en su dimensión social es inherente a la fe cristiana. Jesús lo ha dicho: denles ustedes de comer.

Lo que podemos hacer es por ahora sembrar, enseñar la Doctrina Social. Ya hay intentos. Busquen en las redes sociales, desde hace unos meses está transitando una formación “Semilla de mostaza” (www.facebook.com/semillamostazareflexiones/) para una cultura ciudadana política humana y humanizadora. Que tengamos gobiernos que no solamente prometan, sino que saben gobernar con justicia y verdad y amor al prójimo. 

Viernes 12-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 46,1-7.28-30 / Sal 36,3-4.18-19.27-28.39-40 / Mateo 10,16-23

Este fragmento del evangelio de hoy es como una parábola que advierte Jesus a sus discípulos de todas las épocas. El seguimiento a Jesús como comporta un modo nuevo de vivir la vida, está lleno de contradicciones para con el mundo; la actitud mundana es como un polo opuesto a la vida cristiana cuando se es fruto del seguimiento de Jesús.

Jesús no dejó una moral, dejó un estilo de vida; por eso el mismo se definió como el camino, la verdad y la Vida; y esa vida la vivió él primero. Y hay indicaciones, pero dejó perfeccionados los mandamientos, los restableció como indicaciones para vivir su seguimiento.

Al evangelio no lo tenemos que tomar como un texto de ética, como puede ser la ética de Aristóteles que tiene valores humanos, pero no sabemos cuál fue la vida privada de Aristóteles.

Jesús es el modelo acabado y absoluto de cada cristiano, e insiste en que lo sigamos. Por eso que advierte cuando quieren seguirlo sin haber sido llamados, les advierte que su vida es sumamente austera, es una entrega total al amor de Dios y al prójimo, es servicio.

Hay que conocer la historia de Jesús para vivir su evangelio. La lectura del evangelio no es simplemente escucharlo, sino que es el manual de la vida del cristiano

Jueves 11-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Gn 44, 18–21. 23b-29; 45, 1-5 / Salmo 104, 16-21 / Mt 10, 7-15

El evangelio es el manual de la vida cristiana. Hoy de modo particular en el envío a los doce apóstoles, hoy sus sucesores son los obispos y la participación de este envío a los presbíteros, diáconos, es decir a los pastores; y por participación a todos aquellos cristianos/as que tienen un ejercicio de autoridad en la Iglesia. Tienen que tomar el evangelio primordialmente para ejercer su misión.

Hay libros sobre pastoral, pero el evangelio no se negocia, es la matriz de toda actitud pastoral, de todo gesto, de todo rito, de toda enseñanza en el Magisterio de la Iglesia, por encima de teólogos y doctores que se vienen suscitando en la historia de la Iglesia.

El evangelio es el libro, fuente de multitud de obras teológicas. Si no fuera así, no serían libros escritos por discípulos de Jesús.  

Miércoles 10-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 41,55-57; 42,5-7.17-24ª / Salmo 32,2-3.10-11.18-19 / Mateo 10,1-7

Nuevamente nos encontramos en esa escena de Jesús eligiendo y enviando. Jesús elige, llama, designa el proyecto de vida de cada ser humano, y en este caso el proyecto de misión. Es el Señor de la historia humana y lo realiza con mucha sencillez, con prolijidad extraordinaria, de tal suerte que con el envío a los apóstoles y a los primeros 72 enviados a la misión, Jesús deja como la matriz de toda misión cristiana.

El primer punto que establece a tener en cuenta en la misión es el de tomar conciencia de que Jesús elige, se va a la misión enviados por él, y no porque nos gusta, o dejar de ir porque nos disgusta. Esa conciencia la deben tener muy clara los grupos misioneros. Ir con fe en Él y fe a Él.

El tema de misión indiscutido, es que de una u otra manera, la misión no está cumplida sino se anuncia quién es Jesús; y por otra parte sus enseñanzas, qué pide en sus envíos.

El tema de misión es hacer conocer el evangelio. La misión no consiste ante todo en llevar ayuda material; entonces el grupo misionero se convierte en un grupo de ayuda. Y en lugar de esperar el anuncio de Jesús, se aprecia los objetos materiales que se llevan. Si para anunciar a Jesucristo hay que llevar ropa de abrigo o comida, hay que hacerlo, pero no como objeto de la misión, sino como un medio para crear un ambiente favorable a anunciar quién es Jesús.

Lunes 08-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 28,10-22ª / Sal 90,1-2.3-4.14-15ab / Mateo 9,18-26

Estos dos milagros proféticos de Jesús nos anuncian el poder de Jesús, el poder de Dios en él, porque es Hombre-Dios. Nos enseñan y nos motivan a crecer en la fe en Él. Con solo tocarlo decía la mujer enferma, me sanaré. Y el padre de la hija muerta, le pidió a Jesús que fuera y la tocara. Tenían fe en Él, no lo habían escuchado.

Nosotros tenemos a Jesús en cada eucaristía. El poder de Dios, el Nombre de Jesús en su mismísima presencia, está muy cercano a nosotros. De hecho en Lourdes, con la bendición de la Hostia consagrada en la custodia, se realizan milagros de sanación, porque están allí con fe en Jesús.

Por eso nos queda: creemos Señor, pero aumenta nuestra fe; y nos confirma que el solo Nombre de Jesús pronunciado con fe, tiene el mismo poder de Dios, y tenemos toda la fuerza de los Alto, el Espíritu Santo.

Tenemos que vivir confiados, no en nosotros, sino en Él para ir realizando en nosotros y por nosotros, el proyecto de Dios Padre. Clamemos por la Iglesia entera, por cada uno de nosotros, crecimiento de fe en el Nombre de Jesús, en su mismísima persona, salvador nuestro.

Domingo 07-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Isaías 66,10-14c / Salmo 65 / Gálatas 6,14-18 / Lucas 10,1-12.17-20

La Palabra que escuchamos tiene un hilo conductor: la misión. En el ambiente cristiano, es una palabra muy oída hoy, muy repetida en escritos, enseñanzas del magisterio de la Iglesia, en vista a reflotar la misión. La Iglesia, todos nosotros, podemos decir que estamos bautizados porque la Iglesia nace para la misión; entonces nosotros en el bautismo nacemos para la misión. Y esto se ha perdido. 

Es muy actual el pedido de Jesús que roguemos porque la cosecha es abundante, y roguemos para que vengan operarios, que es lo que falta. Pero este reclamo de Jesús, se ha reducido al tema de las vocaciones, incluso al tema de vocaciones sacerdotales.

Los enviados por Jesús a la misión son los que él llamó testigos, porque él formó, agrupó a discípulos para enviarlos como testigos de lo que él había enseñado. Entonces a los grupos misioneros, a los cristianos,  les aconsejo que se examinen si están escuchando a Jesús en el trato de envío, si tienen conciencia de que por estar bautizados, están enviados a ser testigos de Jesús. La misión no está reducida a grupos de voluntarios en la Iglesia; todos estamos llamados en grupos o en forma personal, a anunciar lo que Jesús ha dicho. Lo mínimo e indispensable es tomar el evangelio para ir encontrándose con Jesús que es el que envía, e ir conociendo el evangelio cuyo objetivo es renacer a una fe real con Jesucristo, el Señor de la Iglesia y de la vida, porque es la personificación del reinado de Dios.

La síntesis de lo que hay que hacer en la misión es despertar la fe y dejar la inquietud por conocer el evangelio en la lectura orante de la Palabra de Dios.  

Sábado 06-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 27,1-5.15-29 / Salmo 134 / Mateo 9,14-17

Los discípulos de Juan el Bautista creían que Jesús era un maestro más de la ley; creían a Jesús, como creyeron a Juan el Bautista. Pero lo que Jesús pide, por lo que él es, es creer en Él; no solamente sus enseñanzas, su presencia, su realidad. Él es la Palabra de Dios hecha carne humana, un ser humano. El ser humano no oscurece la realidad de que es la Palabra de Dios, a tal punto que toda enseñanza tiene una presencia de Jesucristo.

Esto puede acontecernos a nosotros. Escuchando el evangelio por ejemplo, o escuchando alguna frase de la biblia, buscamos enseñanza, pero no encuentro con Jesús, con su persona. San Jerónimo llegó a decir que quien no conoce las Sagradas Escrituras, no conoce a Jesucristo.

Tenemos que creer no solamente a él, sino creer en él como tal. Por ejemplo: yo le creo a Santo Tomás, su ciencia, pero no creo en él como el absoluto; él es un hombre más, pero no Palabra de Dios.

Viernes 05-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 23,1-4.19; 24,1-8.62-67 / Salmo 105 /  Mateo 9,9-13

La primera lectura presenta el fin del patriarca Abraham, y aparece la figura de su hijo Isaac. Abraham es el paradigma de la persona de fe, de la persona de fidelidad; mostró en toda circunstancia, sobre todo en las pruebas tan grandes que sobrellevó, una gran fe en Dios, siendo fiel hasta su muerte, a las normas, indicaciones, mociones de Dios; se dejó modelar por Dios. Solamente siendo fieles al llamado, es como vamos mostrando que creemos en Dios, en su Palabra, en su amor.

El evangelio me trae el recuerdo de un canto que se cantó mucho en nuestra Patria, y dentro y fuera de la Iglesia: el camino es el amor. El camino de ida y vuelta hacia a Dios, y de Dios hacia nosotros, es el amor.

Como Dios es amor misericordioso, el evangelio de hoy presenta la actitud de Jesús de llamar a Mateo a seguirlo siendo un pecador público.

A la ley hay que cumplirla, pero como expresión del amor de Dios, y de nosotros de fidelidad a Dios. Porque los mandamientos en el pensamiento de Dios son normas, orientaciones para que vivamos la vida humana en su plenitud, que no hagamos actos contra nosotros mismos. Porque quien infringe un mandamiento, no hace un mal a Dios, se hace un mal a sí mismo, y como creatura de Dios que somos, ofendemos al Creador.

El camino que tenemos que tomar es el camino del amor misericordioso, para cumplir también la advertencia de Jesús, que si queremos ser perdonados, tenemos que perdonar nosotros a quienes nos han ofendido. 

Jueves 04-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 22,1-19 / Salmo 114 / Mateo 9,1-8

No puedo pasar por alto la primera lectura. Hay que ubicarla en la época histórica que vivía Abraham, y en la mentalidad de entonces, con todo un pueblo muy religioso, con una religión en que los padres inmolaban a sus hijos al dios Moloc. En toda la escena, Dios por la actitud de negarle lo que le había pedido a Abraham, destierra totalmente esa costumbre de inmolar a sus primogénitos. Recomiendo las notas de la biblia Latinoamericana sobre este hecho.

Una síntesis del evangelio de hoy, es que la comunión con Jesús, y por Él con Dios, Dios real, Dios amor, no se hace si no hay amor en el corazón. Pero la muestra de que hay amor en el corazón, es el amor fraterno, el amor al más necesitado. El amor a Dios no se vive sino a través del amor al prójimo.

La comunión sacramental con Jesús no llega a ser comunión, queda como anulada, si se pretende comulgar con Jesús sin amor projimal, amor fraterno, sin amor hecho servicio a los demás. La fe cristiana es fe en Jesús; y esa fe en Jesús se asegura y se vive en la medida que haya amor projimal.

Por eso que Jesús al ver el gesto de servicio que prestaban los que llevaban al paralitico, encontró fe, la percibió, porque tuvieron amor projimal. Hay una afirmación: donde hay amor, allí está Dios. 

Miércoles 03-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Efesios 2,19-22 / Salmo 116 / Juan 20,24-29

Estamos celebrando la festividad de Santo Tomás apóstol, que no creía en la resurrección de Jesús, porque no estaba en el momento que Jesús se había aparecido; él requería apariciones, verlo con los ojos corporales. Y Jesús le concedió que lo viera sí, y por eso creyó.

Jesús no es que aparezca, sino que se manifiesta, se hace ver; requiere entonces una intervención del mismo Dios para que lo percibieran con los ojos de la carne, pero fortalecidos e iluminados también por la fe.

La resurrección de Jesús no es como la de Lázaro; Jesús no lo resucitó, sino que le devolvió la vida que tenía, era redivivo. El acontecer de Jesús es resurrección propiamente dicha, porque entró en la vida eterna de Dios.

Para tomar contacto con Jesús se requiere la gracia de la fe; aun los que lo veían con los ojos corporales, necesitaban la fortaleza de la fe. Recuperaron fe en el anuncio de la muerte y resurrección de Jesús.

El apóstol san Juan no vio a Jesús, pero vio y creyó; vio con los ojos de la fe, al no ver el cuerpo, se encendió en él la luz de la fe y creyó.

Lo que tenemos que pedir, no es apariciones, sino la gracia de la fe cristiana, y pronunciar la oración del ciego Bartimeo: “creo Señor, pero aumenta nuestra fe”.

Martes 02-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 19,15-29 / Sal 25,2-3.9-10.11-12 / Mateo 8,23-27

Les recomiendo leer las notas de las lecturas de hoy en la biblia Latinoamericana.

Jesús tomo la iniciativa de subirse a la barca. Ya en el mar, sobrevino una tormenta y peligraban, pero con Jesús se libraron del peligro. Jesús fue la seguridad, el refugio, el auxilio de ellos. Y esta es la misión de siempre para con nosotros.

La barca figuraba lo que hoy es la Iglesia; el mar es la historia humana, el mundo que está lleno de imprevistos, de peligros. Pero está Jesús, y lo encontramos en nuestra historia personal, y de modo especial, en la Iglesia. La Iglesia no es el templo, es la comunidad; y Jesús prometió que cuando dos o tres estén reunidos en su nombre, él estará presente. Decimos que Jesús está en el cielo, y el cielo es Jesús; donde está Jesús está el cielo, no es un lugar, es un estado de comunión íntima con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Él está con nosotros y nos ha dicho que permanezcamos en él como Él permanece en nosotros, y así daremos muchos frutos. Él es el que salva, santifica, nos da capacidad de ser hijos de Dios.

Lunes 01-07-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 18,16-33 / Sal 102 / Mateo 8,18-22

Con esta lectura del evangelio parecería que la liturgia es reiterativa, porque ayer tuvimos parte de este texto; el tema de la vocación, del llamado y de las condiciones que Jesús pone para la respuesta.

Una primera aproximación es la importancia al tema del llamado y la respuesta que le daban las primeras comunidades, los primeros oyentes.

Jesús llama para formar discípulos, no simplemente alumnos. El discípulo aprende también no solamente lo que dice el Maestro, el formador, aprende y está atento a las actitudes de vida, el modo como se comporta o vive, su estilo de vida personal. El estilo personal de Jesús es ya una revelación del Padre celestial.

El Padre Dios ha enviado a su Hijo para que no solamente escuchemos sus enseñanzas, sino que imitemos su estilo de vida, que estemos atentos a su espiritualidad para saber cómo encara la vida, las situaciones de vida. Por eso no se trata de copiar a Jesús en los hechos; seguir a Jesús significa también imitar, apropiarnos de sus actitudes.

La vida no es rectilínea, por eso se habla de las vicisitudes de la vida; es sorpresiva, y a veces no se sabe con certeza qué opción tomar, son las encrucijadas de la vida. Y Jesús enseña que hay que estar dispuestos a todas las vicisitudes para encararlas siempre con el proyecto de Dios Padre.

El eje de la vida de Jesús no era tener lo más cómodo, lo más tranquilo, sino que lo que acontecía lo encaraba con el eje de hacer la voluntad de su Padre.

Aprendamos a asumir criterios y actitudes de Jesús para ir convirtiéndonos, no en oyentes, sino en discípulos; no en gente religiosa muy atenta a los actos de culto, sino atentos a cumplir la voluntad de Dios Padre.   

Domingo 30-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 1 Reyes 19,16b.19-21 / Sal 15,1-2a.5.7-8.9-10.11 / Gálatas 5,1.13-18 / Lucas 9,51-62

El hilo conductor de todas las lecturas que hemos escuchado, es el tema vocacional; fundamentalmente es el llamado. Nosotros no somos quienes hemos elegido seguir a Jesús, según el proyecto del Padre Dios. Es Dios Padre por Jesús con la fuerza de lo Alto, el Espíritu Santo, que hemos sido llamados.

El llamado espera una respuesta, y la respuesta no es dubitativa, no es intermitente, en momentos de entusiasmo, sino que es una opción profunda y perseverante no obstante las dificultades que van surgiendo en el trayecto de la vida de cada uno, e incluso hasta pérdida de entusiasmo, de gusto. Siempre está la tentación de mirar atrás, lo que se ha dejado. Hay que quemar todo lo pasado, todas las demás opciones que pudimos tener, hacerlas cenizas.

El evangelio marca líneas en qué consiste la vocación, que es un llamado, y una respuesta sin medias tintas. Jesús es en todo sí-sí, no-no; así el sí que hemos dado es perseverante. Perseverancia y fidelidad son una misma realidad con dos caras. Si no hay perseverancia, hay infidelidad. Jesús en este sentido es muy claro y terminante.

Estas líneas que da Jesús las debemos tener presente en el momento actual, porque en el medio ambiente se da la cultura del consumo que lleva a la cultura del descarte, y a la cultura de la motivación del entusiasmo; y el entusiasmo es muy versátil, como una hoja llevada por el viento. No hay esa actitud que tomó Jesús no obstante las dificultades que tenía, la de seguir en forma decisiva, sin titubeos.

Este pasaje es muy importante en la formación de los consagrados hoy a seguir a Jesús más de cerca, con mayor intimidad y sacrificio, con mayor cruz; pero también nos espera con mayor gloria y felicidad.

Sábado 29-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hechos de los apóstoles 12,1-11 / Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9 / 2 Timoteo 4,6-8.17-18 / Mateo 16,13-19

En esta festividad de Pedro y Pablo, se ha llamado también el día del Pontífice, del Papa. Después del Concilio se ha ubicado bien la figura del Papa; no hay Iglesia de Jesús sin Papa, pero no hay Papa sin Iglesia.

Las lecturas de los Hechos de los Apóstoles, sin desarrollar este tema, mostrando los hechos no separa pero distingue la Iglesia del Papa. Pedro está en la cárcel, y la Iglesia reunida ora por Pedro. En muchos aún perdura el Papa emperador, de un gran imperio que es la Iglesia; todavía perdura destacar al Papa y acordarse poco o nada de la Iglesia. Hay que volver a las fuentes, a lo que pensó Jesús sobre la figura del Papa, que no lo concibió como un líder, menos como un monarca con poder absoluto.

Hoy estamos volviendo a las fuentes. Y la misión del Papa es la del padre de familia para toda la Iglesia universal. Por eso que no es el absoluto, pero sí es el que hace la unidad de toda la Iglesia como familia de Dios; ésta es la importancia que tiene. De allí que el Papa es sujeto y objeto de fe en él. Y la dinámica que tiene no es un poder absoluto sino dialógico.

Después del Concilio el Papa gobierna, vela por toda la Iglesia, con frecuentes sínodos con una dinámica sinodal, en la que todos los miembros de la Iglesia tienen voz, como es el caso del sínodo de la familia y de los jóvenes.

Estamos volviendo a una Iglesia como la pensó Jesús, afianzada en la Roca en su unidad, pero no anulada en sus miembros; porque la comunidad no anula a ninguno de sus miembros, sino que los fortalece conformando un Cuerpo, la Iglesia. Esta dinámica dialógica y sinodal tiene que ir bajando a todas las comunidades cristianas para que salgamos del poder imperial al poder del amor, como fue el poder de Jesús, y el poder que le dejó a Pedro después de reclamarle por tres veces la declaración de que lo amaba.

Viernes 28-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Ezequiel 34, 11-16 / Salmo 22, 1-6 /  Rom 5, 5-11 / Lucas 15, 3-7

La liturgia en su sabia pedagogía, para llevarnos más y más en el camino hacia el encuentro eterno con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, comienza con una festividad, Navidad, pero el ciclo de festividades que nos van manifestando quién es Dios para con nosotros, para dejarnos encontrar por él, prácticamente finaliza este ciclo con la festividad del Sagrado Corazón de Jesús.

En una época muy cerebral, el hombre ha descubierto dejándose llevar de su razón, la ciencia, la técnica. Jesús se presenta a una religiosa con un signo que encierra todo lo que es, o lo que debe ser el ser humano, el corazón. El corazón desde siempre ha sido el signo del amor, de la bondad; de hecho hay un dicho muy popular: este hombre, esta mujer es de buen corazón, si hace el bien.

Los evangelistas y la Iglesia en sus documentos del Magisterio, tratan de acercarnos a lo que es el amor. Nadie lo ha definido con una definición filosófica. San Juan ha dicho “Dios es amor”. Por eso que el amor, como Dios, no se lo puede encerrar en un concepto humano, a lo sumo se puede describir.

San Pablo en 1 Corintios 13, 4-7 da una síntesis y lo vamos a recordar orando: “El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo”.  

Como consejo el Papa Francisco nos ha presentado una exegesis en Amoris Laetitia, de cada una de las frases. Todo cristiano, por ser cristiano, la fe cristiana, es fe en el amor. La práctica cristiana es quien vive y se motiva por el amor.

Esta festividad nos tiene que enseñar y no olvidar que el ideal es vivir instante a instante como Jesús lo vivió para con nosotros, nosotros por Él, colmados del espíritu de amor, vivamos siempre amando a Dios nuestro Padre.

Jueves 27-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 16,1-12.15-16 / Sal 105,1-2.3-4a.4b-5 / Mateo 7,21-29

Ayer habíamos tocado el tema de la coherencia entre la fe cristiana y la vida. Hoy Jesús en esta misma línea da un paso más concreto, más claro, que no basta rezar mucho y luego no vivir de acuerdo a los mandamientos de Dios. Decirnos seguidores de Jesús, declararlo nuestro Maestro y no vivir de acuerdo a sus normas, de la norma más concreta de amarnos los unos a los otros; vivir para con Dios como hijos y entre nosotros como hermanos.

Se escucha la Palabra de Dios todos los domingos, ¿pero se vive con mayor fidelidad el proyecto de Dios que se expone en la palabra que se ha escuchado? Jesús sale al paso para no engañarnos, o pretender engañar a Dios con mucho cumplimiento de la misa dominical y luego hacer caso omiso de las normas, orientaciones, enseñanzas, criterios para encarar la vida cotidiana, de familia, social, política, e incluso, la vida que se ha tomado de consagración religiosa, y luego dejarnos llevar de gustos y caprichos, tendencias no de acuerdo a las promesas bautismales.

Jesús quiere que seamos sensatos, que construyamos sobre algo firme, sobre roca. Y en la tradición bíblica la roca es Jesús, y por lo tanto tenemos que construir nuestra vida en un seguimiento fiel y sincero, viviendo el seguimiento a Jesús de acuerdo a su Evangelio. Por eso que no nos tiene que faltar la lectura diaria orante del evangelio para saber comportarnos de acuerdo a lo que queremos ser, discípulos de Jesús, cristianos de verdad. 

Miércoles 26 de junio de 2019

A la luz del evangelio de hoy tenemos que pensar en la coherencia entre lo que profesamos , decimos que somos y cómo vivimos. De hecho, si se pregunta si son cristianos , muchísimos dicen que sí porque están bautizados. Pero ¿son coherentes con las promesas bautismales? Se dice que se cree en Jesucristo y su evangelio ¿se es coherente con lo que enseña Jesús? ¿Somos coherentes adhiriendo  nuestros criterios para encarar la vida? ¿Somos coherentes con sus actitudes si decimos que somos seguidores de Jesús?

Cuando se es coherente entonces sí la gente cree en lo que decimos. Cuando se es coherente entre lo que se dice y se vive. Por eso que falta testimonio, de ser testigos fieles y es lo que tantas veces hemos repetido. Muchos cristianos van a misa  el domingo y luego encaran la vida, sus negocios , su postura política, el trato con sus empleados, sus obreros, su familia como los paganos. Se dice que están casados con el sacramento del matrimonio ¿educan a sus hijos con las enseñanzas de Jesús o dejan que la TV, la radio, la prensa, el medio ambiente , les enseñen a vivir?

La síntesis del evangelio de hoy: Jesús pide coherencia a sus seguidores, fidelidad a sus enseñanzas y actitudes.

Martes 25-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 13,2.5-18 / Sal 14,2-3a.3bc-4ab.5 / Mateo 7,6.12-14

Todas las lecturas de hoy nos ayudan a comprender más una expresión de Jesús que en un primer momento da escozor: “son pocos los que toman el camino estrecho, el camino de la salvación”; son muchos los que toman el camino ancho, aparentemente el más cómodo, pero que lleva a la perdición.

Jesús no condena a nadie, porque Dios no condena a nadie. Los que toman el camino ancho lleno de facilidades o comodidades, se auto condenan, sabiendo cuál es el camino de la salvación.

¿En qué consiste el camino estrecho? Tiene un nombre que responde a una realidad: amor projimal, signo acabado del amor a Dios. Y el que transita por este camino, transita el camino de la salvación.

Pero Jesús advierte que es estrecho, porque amar realmente a otro, al prójimo, por amor a Dios, es sacrificado. Tenemos que despojarnos, y a veces hasta de nuestra propia vida; despojarnos de nuestros intereses para preocuparnos antes por los intereses de los demás. Jesús ha dicho “mejor es dar que recibir”.

Concretamente, un día frío como el de hoy y estando bien abrigados, se me presentó el evangelio de hoy. Si tomo el camino ancho preocupándome por mí, de mi comodidad personal, tiene un nombre también: qué me importa mi hermano, si yo estoy bien. El camino estrecho no es para poner dificultades, es estrecho por nuestras propias dificultades de nuestro corazón.

Un día como hoy, a todo cristiano que quiere tomar el camino estrecho, tiene que hacerlo pensar que si tiene dos abrigos y necesita uno, el otro lo tiene que dar. San Basilio decía a sus fieles que si guardaban en sus roperos ropa que no necesitaban, se la estaban robando ante Dios a quien estaba necesitado.

¿Nunca se les ocurrió comprar una ropa nueva para regalarla a quien más necesita?, ¿o fácilmente se compra ropa nueva para dejar en Cáritas la ropa ya usada? Dar algo que nos duela, por el bien del otro, porque se lo estamos dando a Jesús; porque él llega a decir en el evangelio de Mateo 25: lo que has hecho al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo has hecho.

El camino estrecho es este: dar, dar, dar, aun cuando tengamos que dar lo que nos cueste.

Lunes 24-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Isaías 49,1-6 / Sal 138,1-3.13-14.15 / Hechos de los apóstoles 13,22-26 / Lucas 1,57-66.80

Qué paganizada está el ambiente de las familias cristianas. El nacimiento de un hijo es un revuelo de expectativa, de alegría. Pero ¿Dios está presente?; a lo sumo para pedir que el nacimiento salga bien.

Dios sin embargo, es el primer protagonista en el nacimiento, y sigue siendo protagonista del nacido, porque la realidad es que si alguien nace, es porque Dios ha pensado con amor en él. Dios de todo el que nace, tiene su proyecto; es una persona y hay un proyecto de desarrollo de esa persona. Entonces hay que preguntarse para qué ha nacido.

En el marco del nacimiento de Juan el Precursor, el Bautista, Dios tuvo un proyecto, y hasta el detalle del nombre. Creo que son pocos los que hacen oración para ver qué nombre ponerle al hijo/a. Se nace “para”, y no simplemente como un caso fortuito.

La pastoral vocacional está mal encarada desde su raíz, porque la cuna de esta pastoral es la familia. Y no para que todos sean sacerdotes, religiosos o miembros de Institutos Seculares, sino orar como Zacarías e Isabel.

Esto es una realidad. Todos estamos preocupados en la Iglesia por falta de vocaciones, incluido por supuesto la vocación matrimonial. Orar por las vocaciones es orar para que se descubra el proyecto de Dios sobre cada uno de los que van naciendo y desarrollando en su familia. También en la pastoral vocacional las comunidades cristianas, las familias cristianas tienen que estar muy atentas ante Dios desde la niñez, la adolescencia, la juventud; orar y presentarles la inquietud de qué van a hacer con su vida; enseñarles que le pregunten a Dios qué ha pensado sobre su vida.

Hace siglos que se pide por las vocaciones, pero es una pastoral sumamente en ciernes en la Iglesia universal.

Domingo 23-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Génesis 14,18-20 / Sal 109,1.2.3.4 / 1 Corintios 11,23-26 / Lucas 9,11b-17

En esta festividad del Cuerpo y Sangre de Cristo quiero destacar tres palabras; dos pronunciadas por Jesús: comida y bebida –coman y beban; la tercera, la actitud que tuvo Jesús al ofrecer en la última cena su cuerpo y su sangre como comida y bebida.

Jesús hablando a semitas, en el lenguaje de comida y bebida, estaba diciendo que se entregaba a sí mismo. Nos amó tanto, y nos sigue amando tanto, que se entrega a sí mismo como alimento para que vivamos la misma vida de Él, de hijos de Dios y hermanos entre nosotros.

En cada eucaristía el Hijo de Dios nos va perfeccionando por voluntad y proyecto de Dios, nos vigoriza, nos da capacidad de crecer, de tener fuerza humana.

Se llegó a perder el sentido que Jesús le había dado a la eucaristía; algunos iban a presenciar la misa, la ceremonia, para cumplir con el precepto dominical. Hoy se ha recuperado bastante pero no suficientemente; por eso que tenemos que trabajar estas tres palabras: comida, bebida y entrega.

Jesús se sigue entregando por amor; se hace comida, se transforma en alimento nuestro, y nos va asimilando en cada eucaristía. La eucaristía transforma la muerte en vida; el que bien comulga sabe ya en esperanza que no va a morir, va a resucitar y a tener la misma vida que tiene Jesús.

Este es el sacrificio; la misa es el sacrificio de la muerte y resurrección de Jesús con la cual nos alimentamos

Sábado 22-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Corintios 12,1-10 / Sal 33,8-9.10-11.12-13 / Mateo 6,24-34

Si los cristianos nos dejáramos enseñar por Dios, por el Padre Dios, concretamente, los cristianos que habitamos este país tan rico pero con millones de pobres hambrientos, porque las leyes que nos gobiernan no están de acuerdo al evangelio de Jesús.

Precisamente el Padre Dios nos envió a su Hijo Jesús para que completara toda su enseñanza a través de patriarcas, de profetas, de reyes del Antiguo testamento que nos han dejado la Palabra de Dios en la biblia.

Nosotros, sus hijos, ¿escuchamos a Jesús?, ¿aprendemos de Jesús a encarar la vida del mundo? ¿O nos dejamos llevar de lo que escuchamos en radio, televisión y demás medios de comunicación? Los valores supremos en la generalidad de los cristianos son las finanzas y no el compartir lo que se tiene. No con palabras sino con hechos, hemos hecho que el dios de la felicidad es el dinero, contrariamente a lo que Jesús dijo.

La única solución que comienza para que seamos felices, es escuchar la Palabra de Dios. En la Palabra de Dios no es el ganar más, sino el compartir fraternalmente. Y la ley que se espera, es una justicia social equitativa, para lograr un país fraterno, equitativo y solidario.

Enseñemos este fragmento en forma muy concreta en las comunidades, que lleva al compromiso de enseñar a sus miembros la Doctrina Social de la Iglesia, que es el eco fiel de evangelio proyectado a lo social político.

Viernes 21 de junio de 2019

Jesús en este pasaje, como síntesis de todas sus enseñanzas , nos advierte de no caer en la ceguera espiritual. La ceguera espiritual la tiene el que ha perdido el sentido de la vida. ¿Para qué vivimos? ¿Para comer, beber y luego morir? O tenemos un destino superior más allá de lo que la misma razón nos puede iluminar . Por eso el Padre Dios ha enviado a su propio Hijo Jesús , para que muriendo y resucitando  nos envíe el Espíritu Santo que nos va a enseñar toda la verdad de la vida e iluminados por la luz de la fe en Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, sepamos tomar el camino  que nos lleve al destino eterno, el encuentro definitivo con Dios, en comunión con toda la muchedumbre de los que han sabido vivir en esta vida. Para esto tenemos que estar iluminados por una luz, la luz de la fe ,como la luz larga de los automóviles, que no les basta la luz corta que sería la razón.

La Palabra de Dios que el santo vive de fe en fe, con los ojos fijos en Jesús, la acrecienta y perfecciona. El camino de la fe en Jesucristo y su evangelio, es el camino que nos lleva a destino y desde esta historia nos encamina  a ese destino de salvación que llamamos Cielo para vivir de acuerdo a las enseñanzas de Jesús

Jueves 20-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Corintios 11,1-11 / Sal 110,1-2.3-4.7-8 / Mateo 6,7-15

Si les preguntamos a los cristianos quién les ha enseñado el Padrenuestro, difícilmente habrá alguien que diga, Jesús.

Hoy voy a ser muy breve para que caigamos en la cuenta el que nos enseñó, y no a recitar, a rezar, pero no a orar el Padrenuestro.

Les pido que nos tomemos un tiempo que le podamos conceder al Señor, para agradecerle nos haya enseñado a orar; y pedirle que siga enseñándonos a orar, a hacer pasar la fórmula recitada en oración al Padrenuestro.

Miércoles 19-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Corintios 9,6-11 / Sal 111,1-2.3-4.9 / Mateo 6,1-6.16-18

Yo creo que en la Iglesia actual a nivel universal, los cristianos miembros de esa Iglesia, tenemos que recuperar una palabra: compartir; y jamás competir, como podría ser hasta en los estudios (primarios, secundarios, universitarios). El ideal cristiano aún en eso, no es el competir.

Pero de todas maneras, el competir no puede estar en la actividad del cristiano, menos el cuidado que se ha de tener en la actividad pastoral, evangelizadora, en la misión. El centro y el protagonista de la misión cristiana es Jesús.

Por eso que hay que prepararse a la misión tratando con Jesús, porque si algo llevamos y tenemos que hacer conocer, no es una doctrina, sino a alguien, el mismo Jesús. Si no hay encuentro con Jesús, no hay misión cristiana. A tal punto que san Agustín decía, hablando de la evangelización, que Jesús evangeliza a Jesús, Jesús anuncia a Jesús.

Hay una actitud que debemos cuidar para no defraudar el anuncio. Anunciar a Jesús como desborde de un corazón colmado de su presencia. Jesús viene a pedir en el evangelio que no obremos para agradarnos a nosotros mismos; no obrar en nuestra actividad aun profesional, simplemente para quedar bien, menos en la misión pastoral, para que los que nos oigan nos aplaudan o feliciten.

Tenemos que buscar que los misionados/as encuentren a Jesús. San Pablo insiste en estos y dice: ya sea que coman, ya sea que beban, háganlo en el nombre de Jesús. Jesús tiene que ser el centro y motivación personal de quien lo anuncia, porque Él es el que salva, santifica, sana, y misiona con nosotros y a través nuestro.

Martes 18-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Corintios 8,1-9 / Sal 145,2.5-6.7.8-9ª / Mateo 5,43-48

Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto; también se puede traducir sean tan buenos como el Padre celestial es bueno. Por otra parte la perfección de Dios es su bondad, su amor -porque Dios es amor.

Por eso la insistencia de Jesús de que amemos sin exclusión de nadie, aun a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen, aun a quienes nos calumnien. En cierta manera la calumnia es más hiriente que la persecución; el recibir una calumnia, es como recibir una mordedura de una víbora, nos hiere. Aun a nuestros calumniadores debemos amar, y amar con el mismo amor con que Dios nos ama,  y ama a quien ha calumniado. Y esta es la última razón por la cual debemos amar a los que nos persiguen, calumnian, enemigos.

Entonces no es por sentimientos; el sentimiento puede estar totalmente en contra, en una reacción en contra del enemigo, pero en clave cristiana tenemos que superar si queremos ser discípulos de Jesús; si queremos amar a Dios de verdad, debemos amar a nivel fe, porque nos debemos comportar como hijos de Dios, y como tal amar lo que Dios Padre ama.

El discípulo de Jesús, cristiano de verdad, pone un acto de fe en amar con hechos, en hacerle bien por el mal que nos ha hecho. Es lo que hizo Jesús perdonando a los que lo crucificaban, orando por los que lo estaban clavando en la cruz.

Esto solo es posible pidiendo la gracia de amar más allá de nuestros sentimientos, amar con la fuerza de lo Alto, impregnados del Espíritu Santo. A nivel de fuerzas humanas nadie es capaz de amar a quien le hizo mal, al enemigo, al calumniador.

Dios es amor y a sus hijos les transmite su amor.

Lunes 17-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Corintios 6,1-10 / Salmo 97,1-4 / Mateo 5,38-42

Los pueblos paganos tienen cantos, pero en general sin cantos de guerra, y de victorias por haber vencido al enemigo. Nosotros, pueblo de Dios, tenemos que tener en cuenta lo que hoy en todas las lecturas no llaman a tener un canto nuevo, de alabanza a Dios y de respeto y de amor fraterno, cantos de paz.

El fragmento del evangelio es sin ningún retaceo una condena de Jesús a toda violencia; el mínimo gesto de violencia no es cristiano. En el lenguaje de su tiempo establece este principio: que la violencia no es humana ni cristiana; violencia de gestos, violencia de palabras, violencia en actitudes.

La condena cristiana no es solamente un no; es algo positivo. Jesús establece otro principio: hemos de devolver bien por mal. El mal se lo vence haciendo el bien a quien nos ha hecho mal. Por eso que ya a nivel de pueblo comunitario, la Iglesia ha encontrado, ha escuchado la voz del evangelio y no la ética pagana sobre el tema de la guerra.

Inmediatamente después del Concilio san Pablo VI exclamó “jamás la guerra, jamás la guerra, jamás la guerra”. Y san Juan Pablo II en el aeropuerto de Ezeiza con motivo de la guerra de las Malvinas, exclamó y sentenció “el siempre injusto fenómeno de la guerra”.

Los cristianos argentinos tenemos que pedir perdón por no haber sido suficientemente evangélicos, coherentes con el evangelio de Jesús en esa época; salvo raras excepciones de algunos pequeños grupos. Una mayoría  de cristianos se han dejado llevar de la ética pagana, de la guerra justa.

Para Jesús no hay guerra, sino paz; y esa sentencia “si quieres la paz, prepara la guerra”, con él tenemos que decir “si quieres la paz, prepara la paz”. San Juan Pablo II en uno de sus discursos sobre la paz ha dicho que jamás lograremos la paz si no se viven toda la gama de los Derechos Humanos. No hay sociedad en paz si no hay cumplimiento de los Derechos Humanos.

Recomiendo volver a leer orando estas lecturas de hoy.

Jueves 13-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Cor 3, 15—4, 1. 3-6 / Salmo 84, 9ab. 10-14 / Mt 5, 20-26

En el evangelio de hoy Jesús insiste sobre el tema de la perfección cristiana, que no queda reservada para quien ha entrado en una Congregación o en un Instituto Secular, o es sacerdote u obispo. Él habla a todos, a quien quiera seguirlo, a quien quiera llamarse cristiano.

Hay que cuidar la perfección cristiana, que concretamente no es tener tal o tal virtud, sino vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Esta hermandad que tenemos que vivir los discípulos de Jesús, es de una mayor densidad que la misma fraternidad de la sangre.

Tener un corazón de hermano/a para con los demás, de hijo para con Dios, es gracias a la Fuerza de lo Alto, al Espíritu Santo, que nos hace capaces de ir logrando la perfección cristiana. Esto para Dios es superior a los mismos actos de religión, porque hoy Jesús llega a decir: si estás orando y ofreciendo una ofrenda a Dios, pero tienes algo contra tu hermano, deja tu ofrenda y ve a reconciliarte con tu hermano.

Esta es la practica cristiana; lo elemental cristiano es que nos tratemos como hermanos en la mayor densidad posible.

Miércoles 12-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: 2 Corintios 3,4-11 / Sal 98,5.6.7.8.9 / Mateo 5,17-19

Como lo recuerda la Palabra de Dios hoy, se expresa con una sola palabra: fidelidad. La fidelidad no es ni poca ni mucha, o en algunas cosas sí y en otras no. Tenemos que ser fieles. Por eso que Jesús no vino a que seamos fieles ahora; viene a darnos algo nuevo que no se cumplía en el Antiguo Testamento. Viene sí a que comprendamos con fidelidad la Palabra de Dios; viene a capacitarnos como dice Pablo en la primera lectura, a que vivamos la Palabra de Dios en forma real, acabada y no a medias, interpretándola según nuestra cultura humana, costumbres, gustos personales, impulsos.

Los mandamientos que puso Moisés no los cambió Jesús. Nos da el Espíritu Santo para que comprendamos el más mínimo de los mandamientos. Viene a dar cumplimiento. Dios es siempre el mismo, Dios es amor, es Padre y obra con ternura de Padre.

En la Iglesia católica con la distinción de pecado mortal y venial, he escuchado decir que se cuida de no pecar mortalmente. El discípulo de Jesús cuida de no pecar en absoluto; cuida hasta los defectos, las imperfecciones, para ser tan perfecto como el Padre celestial es perfecto.

Esa distinción hay que tenerla en cuenta para una mayor responsabilidad, y no por legalismo, para cumplir la ley, sino por amor. El amor tiene la delicadeza de las pequeñas cosas, pero hechas por amor y no por temor, para cumplir. Obedecer en las pequeñas cosas por amor de serle fiel.

Lunes 10-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hechos 1, 12-14 / Salmo Jdt 13, 18-19 / Juan 19, 25-27

El nacimiento de la Iglesia con la venida del Espíritu Santo, la efusión del Espíritu, la fuerza de lo Alto que celebramos ayer, la Iglesia proclama que maría de Nazaret, Madre de Jesús, es Madre de la Iglesia proclamada por el mismo Jesús poco antes de morir.

No olvidemos nunca lo que hemos escuchado en el evangelio de hoy; que Jesús antes de expirar viendo a su Madre y al discípulo predilecto, fiel a él hasta la muerte, comparte con nosotros su propia Madre. Con razón se ha dicho de Jesús que fue el ser para los demás; entregó todo, nos entregó toda su vida, su existencia, todo lo que poseía, su propia Madre.

La primera lectura destaca que María tenía conciencia de que era y es Madre de la Iglesia naciente; ejerció su maternidad en el primer instante de reunión de los miembros de Iglesia, de la primera comunidad que se ha dado en llamar la comunidad de Jerusalén.

Y a su vez en la historia de la Iglesia católica, la presencia de María es una constante, hasta por hechos extraordinarios, sus apariciones, sus intervenciones de auxilio de ayuda, de compañía, junto a Juan.

Juan le abrió las puertas de su casa, y ella complacida –muy doliente por la muerte de su Hijo- tomó por casa suya la casa de Juan; y Juan la tomó como su Madre. Y en ellos los millones de miembros de la Iglesia a través de los siglos.

Tenemos que preguntarnos qué tenemos que hacer; tomar la actitud de Juan, abrirle, como Juan, las puertas de nuestro corazón. No es una simple devoción. María de Nazaret, María al pie de la cruz, presente en la primera comunidad, es nuestra Madre. Abrir nuestro corazón es tomar cada día más conciencia de su presencia maternal sobre cada uno de nosotros. Y así como cuidó a Jesús, cuida de cada uno, vela nuestra vida. Por eso que Jesús la recibió también, y hoy vive en cuerpo y alma junto a Jesús, en el lugar inmediato y preferente que tienen los elegidos en el cielo.

El Concilio Vaticano II la presenta como la mujer Madre y modelo de vida cristiana.

Domingo 09-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hechos de los Apóstoles 2,1-11 / Salmo 103, 1ab.24ac.29bc-30.31.34 / 1 Corintios 12,3b-7.12-13 / Juan 20,19-23

Estamos celebrando Pentecostés. Es muy conocido como los 50 días después de la muerte y resurrección de Jesús, en que se cumplió la promesa de Jesús, promesa muy repetida por Jesús como algo sumamente importante para vida de la humanidad en todo su futuro.

Pentecostés, es la súper Pascua -como la llamaba el Cardenal Pironio- porque es el fruto principal de la muerte y resurrección de Jesús. Esa efusión del Espíritu tiene un destino universal; el Espíritu Santo fue derramado sobre el mundo entero.

La presencia del espíritu Santo configuró un nuevo pueblo de Dios, la primera comunidad de los discípulos de Jesús, la Iglesia. Pero a su vez con signos, llamas de fuego, se derramó el amor de Dios en la humanidad. Otro signo es el signo que hoy llamamos de fraternidad, porque todos hablaban distintas lenguas pero se entendían en un solo lenguaje entre sí, el signo de la unidad de familia. Se configuró la familia de Dios, sus hijos y hermanos entre nosotros.

No nos quedemos en signos pasados, porque tenemos que el Espíritu Santo ha sido dado para todos aquellos que estén dispuestos a recibirlo. La primera actitud que tenemos que tener con respecto a esta festividad de Pentecostés, es la predisposición a recibirlo, a asegurarnos la presencia del Espíritu, de tal manera que vivamos impregnados por su presencia para ser conducidos por él en nuestra vida personal, comunitaria, como pueblo, en la familia, en el trabajo, en el vida ciudadana.

Nadie puede ser salvado si no es conducido por el Espíritu a través de la historia que se está viviendo. Los signos a los cuales debemos estar atentos, son aquellos que necesitamos para ser verdaderamente hijos y hermanos entre nosotros y dar testimonio de ello, transformándonos en familia de Dios.

Pentecostés no es algo pasado. Fue, pero perdura a través de la historia de hombres y mujeres que quieran recibirlo. Pentecostés es un hoy en nuestra vida si estamos dispuestos a recibirlo y dejarnos conducir por él.

Sábado 08-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hechos de los apóstoles 28,16-20.30-31 / Sal 10,4.5.7 / Juan 21,20-25

Este fragmento de hoy nos centra más y más en lo que tenemos que hacer; seguir a Jesús es el camino de nuestra vida personal y comunitaria. A veces podemos caer hasta en curiosidades, como cayo Pedro preguntando qué pensaba Jesús sobre el destino de Juan. Y le responde de una manera muy firme, seca; le dice ¿qué te importa? Y sí le dice: ocúpate de lo que debes hacer; sígueme.

El Padre Dios por Jesús nos envía hasta su propio Espíritu, el propio amor -Dios Amor- para que seamos capaces de encarar la vida natural, pero transformada en vida de hijos de Dios; transformada en una vida que se vive en fraternidad. Nos da el Espíritu de Amor para lo único importante en nuestra vida, todo lo que tenemos que hacer naturalmente para vivir esta historia, la reunimos, centramos, concentramos en esta realidad: por amor a Jesús, seguirlo. Y seguirlo es aceptar sus enseñanzas y transparentar en nuestras acciones sus actitudes

Viernes 07-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hechos de los apóstoles 25,13-21 / Sal 10,4-7 / Juan 21,15-19

Como dice la Sagrada Escritura, la Palabra de Dios, el amor cubre la muchedumbre de los pecados. Jesús a Pedro, el que lo negó tres veces, no le reprocha nada, sino simplemente que manifieste su amor para con él, como lo hizo tan explícitamente, a tres negaciones tres afirmaciones de amor. Y luego entonces como era una expresión muy sincera y honda de Pedro, que prosiguiera siguiéndolo en el llamado a seguirlo, que significaba vivir de acuerdo a sus enseñanzas y de sus actitudes. Y Pedro estaba dispuesto a seguir a Jesús no solamente en forma afectiva sino real porque el Padre Dios se lo pedía; y por eso que murió crucificado como Jesús.

Lo que Jesús hizo con Pedro pecador, Pedro arrepentido y con Pedro seguidor  discípulo fiel, lo hace con cada uno de nosotros. No copiando la actitud de Pedro sino de acuerdo al proyecto que el Padre Dios tiene sobre cada uno de nosotros.

Para cumplir ese proyecto tenemos que ser como Pedro, amar, dejándonos llevar de la fuerza de lo Alto para ser capaces de amar, el Espíritu Santo. La fuerza de Dios es el amor.

¿Para qué esperamos al Espíritu Santo?, ¿para una simple ceremonia, y cantar ven Espíritu Santo? Para vivir amando animados por el Espíritu de Jesús. Y en la medida que nos llama a amar nos dice sígueme; y seguirlo como cristianos es nada menos que vivir encarando la vida del mundo como la vivió Jesús, para que nos enseñe cómo vivir la vida personal, familiar, social, laboral, política, con sus enseñanzas tomando sus actitudes en nuestro lugar.

Preguntarnos siempre ¿qué haría Jesús en mi lugar? Jesús vivió amando siempre, sirviendo siempre, y amando a sus perseguidores, a sus torturadores, orando por ellos; nosotros también, amando, sirviendo en nuestra vida a los demás, en lo que el otro necesite.

Este es el camino de seguir a Jesús, y no queda para los santos canonizados. El santo no nace, el santo se hace, y el santo se hace siguiendo a Jesús. Y el evangelio es el manual para ser cristianos, santos según el proyecto de Dios

Jueves 06-06-2019

Textos bíblicos para leer orando: Hechos de los apóstoles 22,30; 23,6-11 / Salmo 15 / Juan 17,20-26

Este texto evangélico hay que volver sobre él, porque en cada expresión de Jesús es de una gran riqueza, trascendente, infinita como Dios es trascendente e infinito; porque trata de que Dios es amor, y por eso que las tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo son un solo Dios, de esa unidad quiere Dios que participemos.

Envía a su Hijo para que no solamente enseñe, sino que muriendo y resucitando nos dé la posibilidad de vivir en intima unión con Él; unión que no hay otra superior e igual a la unión de las tres personas entre sí. Esa unión entre nosotros que pide Jesús, pero con Él, por Él y en El, la llamamos fraternidad. Dios nos quiere unidos en una fraternidad.

Esta fraternidad no es afectiva simplemente, y puede casi no existir, pero sí relacionarnos fraternalmente unos a otros. El Papa Pablo VI llegó a decir “todo hombre es mi hermano, toda persona humana es mi hermana”.

Misterio de unidad que entre nosotros se va a ir realizando en la medida en que cad